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167 ANEXO 3 El agradecimiento de Anselmo Zúñiga y José Manuel Estrella. El 14 de enero de 1839, Anselmo Zúñiga, refugiado en rancho de Carretas, Chihuahua - situado cerca de Bavispe- escribió a Juan José Elías González Romo y Vivar una carta en la que refrenda el aprecio y admiración que siente hacia el vicario 498 y el agradecimiento a su hermano Simón por brindarle ayuda en la difícil situación por la que estaba pasando: Mi muy apreciable amigo….señor ese gobernador ..(roto) ser hombre, es una fiera, cuya alma solo desea…empaparse mas y mas con nuestra sangre yo ví con mis ojos las ordenes firmadas , con fecha 10 de ese mes, 11 y 13 en que mandaba fuésemos reducidos a prisión ó se nos matára si queríamos resistirnos o si nos fugáramos, en cualquiera parte donde nos encontrára. Esas heran, ve usted las verdadera imposiciones de ese nerón para con nosotros. Casi puedo jurarle a usted que de mi personalmente no tiene d. Manuel gándara el menor motivo de queja, es solo la fuerza de la revolución (ilegible) guarde la mayor circunspección y no habra quien cite un solo hecho, ni una palabra que debiera habiame comprometido; en el principio en mayo use una franquisa y un lenguaje con las personas que estaban en el circulo de los negocios, que si me hubieran creido y hubieran conseguido como yo toda la consideración que merecían aquellas circunstancias, quizá no se hubiera derramado una gota de sangre y Sonora seria hoy el acilo del sosiego y de la paz, pero desgraciadamente jusgaron las cosas de muy diverso modo y eligieron los medios menos apropósito, el resultado fue cual devía esperarles, funesta y una eterna desgracia por la lección que han aprendido nuestros pueblos es remitir ala fuerza publica y las (roto) la recisión de las cuestiones. Por que pues de mi puso preso porque le (roto) quis(roto) rimir con tanta crueldad y tirania...la menor razón. Reitera que cuando tuvo bajo su cargo una partida, a pesar de las “depredaciones y tropelías que cometieran en mi casa e intereses los partidarios de Gándara”, su comportamiento fue conciliador y pacifista pues no sólo no ordenó el encarcelamiento de quienes capturó, sino que les convino a celebrar capitulaciones: ahorré mucha sangre, fue de gran importancia para ese gobernador que me tiranizó y (ilegible) el sosiego y la tranquilidad que hasta hoy luego no, por su impuesto ..por su injusto…en prisión, cuando yo estaba en mi casa haciendo las mejoras oficios por la comoladación de la paz, como le á todo aquel vic (roto) io sin eseptuar al virtuoso señor cura Encinas que puede ser mi mejor testigo… Admite haber buscado ante las autoridades gandarista su liberación, “pedí y supliqué por que se me dejara en libertad y retirarme a mi casa y ocuparme en mis negocios, pedí y suplique pedí y supliqué quizá el dejo que deviera, representé también 498 Anselmo hace una confesión inicial:“Yo pensé y tenia tanta malvada por engullarme estas tristes reflecciones, al mentar en su carta de V expresiones abmebolencia hacia el señor gándara sente estremo manera sorprender el candor y la lucha que de algunas personas respetables para estar mejor en vano ni otros y cubrirse con el velo hipócrita ala necesidad a las circunstancias”, en Parish archives..op cit rollo 88.

