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Vildósola, parecen haber utilizado al presidio de Fronteras como algo semejante a una academia militar, pues con excepción de Agustín, el resto de los Vildósola iniciaron su carrera militar en esa guarnición, y posteriormente ascendieron hasta llegar a ser capitanes de presidio, comerciantes o políticos. Con todo lo anteriormente expuesto se pone de manifiesto que para otorgar el puesto de capitán de presidio, las autoridades siguieron un patrón que se fue estableciendo y arraigando a través de los años, como una costumbre y al margen de disposiciones sistemáticas de la Corona española, como una ley no escrita, situación que parece haber prevalecido hasta el final del período de la dominación española. Por otra parte, es evidente que el poder que acumularon estas tres familias se fue consolidando a través de los lazos matrimoniales celebrados entre sus miembros. Según Diana Balmori, Stuart Voss y Miles Wortman “el casamiento fue el principal mecanismo mediante el cual las familias se fusionaban en un solo grupo o red” (Balmori et. al. 1990, 29). Tomando esto en cuenta, vale la pena presentar brevemente algunos de los matrimonios celebrados entre quienes descendían de los capitanes de presidio. Los matrimonios entre la descendencia de los capitanes de presidio. A finales del siglo XVIII se observa que era costumbre entre las hijas o nietas de los capitanes presidiales el contraer matrimonio con hombres que ocuparan cargos públicos o que se dedicaran al servicio militar. Para mostrar un ejemplo sobre esta tendencia, es necesario retomar el caso del capitán Gregorio Álvarez Tuñón y Quiroz. El segundo 186

