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104 El 20 de mayo de 1839, Antonio López de Santa Anna ocupó nuevamente la presidencia al concederse licencia a Anastasio Bustamante para ponerse al mando del ejército y salir a restablecer el orden en Tamaulipas. La madrugada del 2 de junio el general Urrea salió de Tampico con dirección a Tuxpan delegando el mando de esa plaza al coronel Ignacio Escalada 334 . Tras conocerse la salida de Urrea, representantes del comercio, la sociedad y la diplomacia extranjera tuvieron un acercamiento con Mariano Arista para restablecer el orden en la plaza por la vía pacífica el día 5, a las seis de la mañana se dio a conocer la capitulación de entrega de la plaza, lo cual provocó la insubordinación de la mitad de la tropa pronunciada; sin embargo, la totalidad desalojó el sitio y a los soldados federalistas se les repartió la cantidad de dinero necesaria para que pudiesen trasladarse a su lugar de origen o compraran provisiones, con lo cual se evitó realizaran un posible saqueo en la población 335 . El coronel Escalada informó a Urrea de la capitulación y el 11 de junio la firmó en presencia del general Mariano Paredes Arrillaga en el rancho de San Francisco en Tuxpan. 336 El primer artículo en la capitulación reconoció a José Cosme Urrea en el pleno goce de su empleo y honores, además de exonerársele de toda responsabilidad por sus actos cometidos como jefe de los pronunciados en Arizpe. Allí Urrea manifestó que al no poder continuar en el servicio de las armas se retiraría a su casa en calidad de ciudadano, posteriormente, junto a Mariano Paredes Arrillaga marchó rumbo a la capital del país, pero en Tulancingo recibió una orden de exilio emitida por Antonio López de 334 Palomo, “La inestabilidad político-militar…”, 124. 335 Ibid. 336 Sordo, “El congreso en la primera…”, 366.

