Page 162 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 162
153 Íñigo y Joaquín Loustaunau; y de los hermanos Almada Alvarado, Miguel Urrea Ramos y posiblemente, de José María, Nicolás María y Manuel María Gaxiola. Ante la ausencia de José Cosme Urrea, sus aliados buscaron separar a Manuel María Gándara y legitimar en el poder a Manuel Escalante y Arvizu. A partir de entonces, se formó un frente común entre urreistas, en el que la amistad sobrepasó al cargo público desempeñado, pues el conflicto político pasó a ser personal cuando la administración gandarista tomó represalias contra quienes consideró sus enemigos, o amistades de José Cosme Urrea. Entre estas personas se encontraban Manuel Ignacio Elías González, Pedro Bautista Aguayo, Juan Esteban Milla, José Manuel Estrella, Juan Francisco Escalante, Manuel María Encinas, Salvador Julián Moreno, Rafael Moraga, Antonio Pascual Narbona, José María Martínez, Leonardo Escalante, Francisco Andrade Félix, Francisco Narbona, José Francisco Velasco, Juan José Encinas, Antonio y José María Almada, y otros. Es importante señalar que varios de estos personajes formaron parte de las juntas departamentales que sesionaron entre 1839 y 1846. La permanencia de José Francisco Velasco y José Lucas Picó al igual que otros aliados iniciales, se vio interrumpida cuando las consecuencias de las batallas rebasaron el interés administrativo que se pretendía, por lo tanto, estos personajes se desligaron públicamente de José Cosme Urrea. Debe tomarse estas decisiones como una reacción congruente, dado que con la ausencia del líder federalista, nadie sabía en que pararía la guerra civil. No obstante que José Cosme Urrea y Manuel María Gándara tornaron irreconciliables sus diferencias a partir de marzo de 1838, la mayoría de las autoridades del departamento, independientemente de su parentesco, actuaron políticamente conforme debían hacerlo según su cargo público, es decir, mantuvieron obediencia al
   157   158   159   160   161   162   163   164   165   166   167