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realizan tanto decisiones de producción como de consumo. Los miembros de un hogar rural trabajan en distintas actividades productivas para lograr el sustento de la familia: se dedican a la producción agropecuaria para el consumo propio y para la venta; a la producción artesanal; y muchos de ellos también reciben un salario por su participación en los mercados de trabajo local y regional. 2 Un aspecto de gran relevancia dentro de estas unidades rurales es el predominio del trabajo familiar, 3 ya sea dentro de la actividad agropecuaria como de otras actividades comerciales o de servicio (Yúnez y Rojas, 2002; Bracamonte, 2001). Gran parte de las unidades de pequeños productores rurales se encuentran en poblaciones de menos de 5000 habitantes, muchas de ellas con escasa infraestructura y 4 oferta de servicios. Además, este tipo de productores representa el componente mayoritario de las unidades agropecuarias de México; producen alimentos básicos (granos en especial: maíz, trigo, frijol) y la mayor parte de ellos, junto con los campesinos sin tierra, son un componente importante de la oferta de trabajo nacional y forman el grupo social de los más pobres del país (Hernández, 2000; Carton de 5 Grammont, 2000, tomado de Yúnez, et al. 2002). De la misma forma, estos productores son usuarios directos de una parte considerable de los recursos naturales del país. De ahí la importancia de estudiar sus características, las condiciones en las que producen y viven, y los efectos que sobre ellos tienen y podrían tener las reformas y políticas que el gobierno ha adoptado y puede adoptar. Las características de la economía de los pueblos rurales (decisiones de producción y consumo simultáneas, y por las fuertes vinculaciones con su entorno local, regional, nacional e incluso internacional) exigen combinar herramientas de análisis de carácter microeconómico y macroeconómico; la intención, en un primer momento: rescatar las particularidades de cada una de estas estructuras productivas, y de esta forma, estimar con rigor los posibles impactos de cambios exógenos, tales como las reformas en materia de política económica. Un paso inicial en este proceso es la elaboración de bases de datos que definan con detalle los componentes centrales de la economía de estas comunidades; sus vínculos con los diversos mercados (de bienes, de insumos, de trabajo); los mecanismos de ajustes de precios; las interacciones entre los diferentes agentes productivos y los mismos hogares que las conforman. De la misma forma, se requiere de instrumentos que vinculen los datos económicos y productivos con otras variables o aspectos sociales de estas unidades: educación, salud, alimentación, estrategias de organización y/o gestión, etc. Un instrumento que permitirá avanzar en ello es la elaboración de Matrices de 2 Asimismo, es común la migración nacional o internacional de algunos de los habitantes del agro, cuyas remesas son en ocasiones fuente importante del ingreso para sus hogares de origen. 3 3 El trabajo familiar se define como la aportación de la mano de obra de los miembros de las familias en las actividades emprendidas por ellos mismos y su cuantificación resulta de deducir los costos totales del valor total de las ventas, es decir las utilidades de las actividades constituyen el valor del trabajo familiar (Méndez, 2000). 4 De acuerdo a Evolución de las Ciudades, INEGI (1993), quedan dentro de la categoría pueblo campesino, localidad o comunidad rural aquéllas unidades geográficas cuyo número de integrantes (habitantes) es de 2,500 o menos. Específicamente, se considera a la población que reside en un área con límites claramente definidos, quedando fuera los residentes asentados más allá de estos límites aun y cuando las relaciones culturales, afectivas y económicas sean intensas (Bracamonte, 2001). 5 El campo y las actividades agrícolas siguen siendo el hábitat de la población más pobre del país: “la población rural, esto es, 39.2% de la población total, detenta sólo 10.7% del ingreso total nacional. La incidencia de la pobreza en la silvicultura es de 79%, y en el sector agropecuario de 70.9%”. Más de uno de cada tres ocupados pobres (35.8%), 4773 millones de trabajadores, se clasifican en la rama once, agricultura, ganadería y caza. 34.8% de los ocupados pobres del país y 45.1 de los indigentes son trabajadores agropecuarios directos (tomado de Pérez e Ibarra, 2002). 2
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