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fue requerido por Teodoro de Croix, para que declarara su versión de los hechos. En esta ocasión salieron a relucir los conflictos maritales del capitán, y José Antonio se comprometió a reconciliarse con su mujer. Además, recomendó a Croix una mejor ubicación para su presidio y se comprometió a donar 16,000 pesos al Rey, para que se llevara a cabo el traslado de la compañía, 154 solicitando a cambio el nombramiento de Coronel, aunque continuara percibiendo el sueldo de capitán. (Ibid, 224-225). Por otro lado, se descubrió que el dinero que ofrecía Vildósola al Rey, en realidad formaba parte del pago retroactivo que el capitán debía a la tropa por los años de 1770 a 1774. De cualquier forma, la donación se llevó a cabo. José Antonio volvió con su mujer, y consiguió el nombramiento de Teniente Coronel y al poco tiempo el de Coronel. Posteriormente, el Rey Carlos III le otorgó el mando militar de Sonora el 12 de julio de 1783, el cual ocupó hasta su muerte en 1787 (Ibid, 225-226; Navarro 1964, 388). 155 Al estudiar este proceso, se observa que las conductas perniciosas de los capitanes solían manifestarse de forma generalizada y al parecer, sólo se actuaba en ciertos casos, cuando había otros intereses de por medio, o alguna rivalidad entre dos grupos. Además, en este caso, Vildósola fue utilizado por el virrey Bucareli como chivo expiatorio, pues él mismo señalaba que este caso serviría de ejemplo para los demás capitanes. También es 154 La donación de Vildósola representaba un poco menos del valor del situado anual de la tropa, que según el reglamento de 1772 ascendía a 18,998 pesos 6 reales (Velázquez 1982, 95). 155 El ascenso de José Antonio de Vildósola sucedió en una etapa en la en que Sonora pasaba por cambios en su estructura militar, pues en diciembre de 1782 el gobernador militar Jacobo de Ugarte y Loyola dejó de ocupar el cargo. Ese mismo año, por Real Orden se suprimió la gobernación militar de Sonora y pasó a manos del comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix, quien había conseguido la rápida promoción de José Antonio de Vildósola a comandante de las armas de Sonora en 1783. La partida del gobernador Ugarte también dejó vacante la capitanía del presidio del Pitic, y por lo tanto esta fue conferida a José Antonio Romeu, capitán de dragones de España, originario de Valencia. Sin embargo, Romeu tendría autoridad exclusivamente sobre la tropa de esa compañía, y el Intendente Pedro Corbalán tendría a su cargo los demás asuntos del Pitic (Navarro 1964, 393). José Antonio Romeu continuó al mando del Pitic hasta ser reemplazado por el capitán Roque Garate en 1785 (Ibid, 448). 141

