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En la provincia de Sonora habitaban las siguientes etnias autóctonas: pimas altos, pápagos, ópatas, pimas bajos, eudeves, seris, y yaquis (Radding 1997, 22). Los pimas altos 9 y los pápagos eran considerados habitantes del desierto, los ópatas, pimas bajos y eudeves correspondían a la zona serrana (Borrero 2000, 9 y 10), así como a las cuencas media y alta del Río Sonora y las cuencas de los ríos Bavispe y Moctezuma (Almada 2011, 32), los seris a la parte central de Sonora, y los yaquis al sur de la provincia, en el valle del río que lleva su nombre (Borrero 2000, 9 y 10). Es de observarse que no se incluyen los indios mayos en esta relación debido a que tenían su asiento en el Valle del Río Mayo ubicado entre las provincias de Sinaloa y Ostimuri (Ibid, 11), por lo tanto no formaban parte de la provincia de Sonora durante ese período. También estaba el grupo que se distinguía por hablar la lengua atapascana, mejor conocido como los apaches. Cynthia Radding señala que este grupo llegó a Sonora a principios del siglo dieciséis como resultado del desplazamiento por rivalidades territoriales en las grandes llanuras del centro de lo que actualmente se conoce como los Estados Unidos. Este traslado sucedió a partir de la expansión británica y francesa por el norte de América. Los apaches establecieron sus rancherías a lo largo de la sierra entre Sonora y Nueva Vizcaya. Representaban problemas para las defensas españolas porque eran hostiles y estaban acostumbrados a la guerra. Hacían redadas y robaban ganado (Radding 1997, 25). 9 Los pápagos se llamaban a sí mismos Tohono O’odham que significa gente del desierto. Sin embargo, en la segunda mitad del Siglo XVIII, los misioneros ya se referían a ellos como pápagos (Polzer et. al., 1997, 338). A manera de ejemplo: el misionero jesuita Felipe Segesser hizo alusión a los pápagos en un dictamen que escribió en San Miguel de Ures el 25 de mayo de 1752 (Polzer et. al., 1997, 431). El misionero jesuita Ignacio Pfefferkorn vivió en Sonora desde 1756 a 1767 y posteriormente escribió su obra Descripción de la Provincia de Sonora la cual fue publicada en 1795. En dicha obra el padre hace referencia a los pápagos (Pfefferkorn 1983, 24 y 130). 35

