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gobernador por Sonora en el 2003, Ramón Corral; el exdiputado Federal y expresidente del

                  PAN Nacional, César Nava, así como algunos regidores y diputados locales de Sonora. Todos


                  tenían razones para apoyar la misma versión de la crisis, la estrategia era un enmascaramiento

                  para ocultar las fallas en la política de subrogación de guarderías, personalizando la culpa y


                  desviando la atención de las deficiencias del sistema de subrogación de guarderías, para que

                  el foco de las causas de la tragedia no se centrara en las fallas del programa. Se buscaba que


                  no se le culpara al sistema, sino que la responsabilidad cayera en hombros de “personas” y

                  no de instituciones. La estrategia era conveniente para todas las instituciones y los actores,

                  para  el  IMSS  y  la  federación,  librarse  de  la  culpa,  y  para  el  PAN  obtener  una  ventaja


                  electoral. El IMSS y Daniel Karam debían librarse de la culpa, pues aunque las fallas eran

                  inminentes no buscaban mayores cambios en la política de la subrogación, por lo que las


                  cabezas de los altos funcionarios debían protegerse. Juan Molinar Horcasitas, exdirector del

                  IMSS y antecesor de Daniel Káram, debía colaborar con la estrategia porque fue él quien


                  firmó el último contrato aprobando el funcionamiento de la Guardería ABC.


                  Aceptar las fallas de la política de la subrogación costaría al Presidente Felipe Calderón un


                  precio carísimo; hubiera sido un golpe en su ya minada legitimidad, pues se encontraba en

                  medio de otras tres crisis ocasionadas también por fallas en políticas de salud, seguridad y

                  economía y porque las modificaciones a la política de la subrogación que la hicieron fallar,


                  fueron obra de una administración panista, que fue reproducida en su administración, sin una

                  revisión  profunda.  Santiago  Levy,  quien  introdujo  las  modificaciones  que  llevaron  a  la


                  subrogación  al  desorden  generalizado,  jamás  fue  mencionado  por  los  actores  políticos  o

                  medios  de  comunicación.  Tampoco  era  conveniente,  ya  que,  al  igual  que  funcionarios


                  priistas, un buen cúmulo de funcionarios panistas eran socios en guarderías subrogadas por




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