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Valenzuela, indígena de 30 años, vecina de esa ciudad y casada con José Antonio Cruz,

                  también indígena radicado en Álamos.


                         Al repasar los perfiles de estas cuatro víctimas no es posible asegurar que la condición

                  étnica fue un factor de riesgo para morir por viruela, no al menos con los datos disponibles


                  para este asentamiento. Durante el brote de 1875-1876 en Álamos, 9% de los difuntos fueron

                  mayores de 10 años; de estos, 30% fueron  clasificados como indígenas; sin embargo, la


                  inconsistencia de las actas hace inviable el análisis de esta variable, pues sólo 3% del total de

                  registros indicaron el origen, el resto careció de información. Curiosamente, en las 29 actas

                  que se anotó la procedencia de los difuntos, 26 de ellas refieren a indígenas y de estos, once


                  fallecieron a causa de viruela.

                         Un aspecto contundente es la expresada incidencia de la enfermedad en los infantes,


                  8 de cada 10 muertos por viruela eran menores de 5 años. Los nacidos antes de 1869, es decir,

                  aquellos que experimentaron el pasado brote epidémico, demostraron una relativa resistencia


                  y se podría decir que este mal afectó de forma equitativa a personas con perfiles distintos; la

                  viruela provocó la muerte tanto de un joven indígena migrante como de una mestiza y dos


                  indígenas (los citados casos de Leonardo Lorenzano, Benita Serna, María Ignacia Yoquihui

                  y Piedad Valenzuela). Por lo anterior, cobra relevancia el análisis de los antecedentes de


                  inmunización,  desafortunadamente  las  fuentes  disponibles  no  reportan  los  datos  con  la

                  frecuencia necesaria.

                         La alta proporción de los decesos infantiles tuvo un impacto en la composición de las


                  familias, además del que se refleja en las tasas e indicadores de mortalidad. Por ejemplo, el

                  indígena Miguel Mendoza, jornalero de 40 años, casado con Felipa Valenzuela, reportó la


                  muerte de dos hijos, Benito (3 años) y María Dolores (un año y medio) quienes fenecieron a

                  consecuencia  de  la  viruela.  El  elemento  que  muestra  la  potencia  de  la  enfermedad  y  la


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