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Diez días después de la muerte del niño Audilón Mendoza, el 13 de diciembre de

                  1875 se registró el segundo deceso por viruela y uno de los diez casos de mayores de 10 años


                  que fallecieron en este brote. Se trató del indígena Leonardo Lorenzano, infante de 12 años,

                  de padres desconocidos, originario de Mochicahui, Sinaloa, población ubicada en el margen


                  del río El Fuerte, a unos 200 kilómetros de Álamos. La muerte de este menor fue reportada

                  por Jesús Cevallos, vecino de la ciudad que no refirió algún parentesco o relación con el


                  difunto. La presencia de Leonardo en la cabecera del distrito de Álamos, procedente de una

                  comunidad indígena y probablemente sin antecedentes de inmunización contra la viruela,

                  hace suponer que era empleado (criado) en alguna casa o un simple vagabundo que pereció


                  víctima de este brote epidémico.

                         El 3 de enero de 1876 se presentó el tercer caso general de viruela y correspondió a


                  una mayor de edad con un perfil totalmente diferente al anterior. Benita, de 22 años, hija

                  legítima de Marcos Serna y Andrea Escalante, 146  vecina de esa ciudad, originaria del rancho


                  La Soledad, poblado que hacia 1890 tenía 41 habitantes, ubicado en el municipio de Álamos,

                  a 29 kilómetros de su cabecera (Gobierno del estado de Sonora 1890). Para su registro de


                  defunción compareció Rafael Ruiz, su esposo, un labrador de 30 años.

                         En abril de 1876, se presentaron 27 casos de viruela, seis de ellos se asentaron como


                  indígenas  y  de  estos,  dos  correspondieron  a  mayores  de  15  años.  La  primera  fue  María

                  Ignacia Yoquihui, de 20 años, originaria de Álamos, falleció el 5 de abril y el compareciente

                  Antonio Gómez no aportó más datos.    147  Seis días después se anotó la muerte de Piedad




                  146   El  27  de  marzo  de  1854,  la  pareja  Serna  Escalante  bautizó  a  una  niña  de  nombre  María  Balbanera.
                  Desafortunadamente únicamente lo localizó la referencia al acto, pero no el documento.
                  FamilySearch.   “México   bautismos,   1560-1950”,  https://familysearch.org/ark:/61903/1:1:NPY2-D8F
                  (consultado el 15 de junio de 2016).
                  147  Se rastreó este caso en los archivos parroquiales y civiles, pero los datos que se exponen son mínimos y el
                  nombre María Ygnacia Yoquihui era bastante común, pues se localizaron registros que concuerdan con la época
                  para Hermosillo, Guaymas y Altar.

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