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son infantes que no superaron los 15 días de vida, siete de ellos murieron en octubre y el otro
en noviembre. En la figura 63 se presentó el movimiento estacional de las defunciones y se
anotó que octubre fue el mes con mayor cantidad de registros en 1877, en éste hubo 38
muertes, 29 de los cuales se distribuyeron entre escarlatina (12), fiebre (10) y tétano (7).
Es indudable que para valorar los efectos demográficos de la viruela durante el brote
epidémico de 1875-1876 es necesario observar elementos contextuales que permitan
identificar tanto su dimensión cuantitativa como las variables que marcan el rumbo de la
enfermedad y sus particularidades. En un intento de síntesis, algunos de los aspectos
relevantes del caso de Álamos fueron: 1) inmediatez del brote respecto a la experiencia
anterior de 1869; 2) combinación con un brote de escarlatina que dio como resultado la
sucesión de años con alta mortalidad en 1876 y 1877; 3) magnitud del impacto en los niveles
de mortalidad, se trató del segundo pico más importante durante el periodo 1869-1900; 4)
notoria estacionalidad, 51% de las defunciones se concentraron en un par de meses; y 5)
concentración de sus efectos en los menores de cinco años (78%) que provocó una
disminución en el promedio de edad al morir y una baja poblacional en lo inmediato (sus
efectos en el mediano plazo se notarán con el hueco generacional).
5.2. Hermosillo, Guaymas y Magdalena
Con el objetivo de construir una visión amplia de la epidemia de viruela de 1875-1877, se
exponen elementos para identificar los efectos demográficos en estos tres importantes
asentamientos de Sonora. Como se refirió, durante este brote se cuenta con el registro de 724
defunciones en 13 lugares, desde pueblos pequeños como San Antonio de la Huerta y Batuc,
hasta las tres ciudades más habitadas: Hermosillo, Guaymas y la citada Álamos. Siguiendo
los ejes desarrollados en el apartado anterior, en éste se ubicará la relevancia de esta crisis
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