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reiteración del uso del nombre Plutarco. Elías Lucero tuvo dos hijos con el mismo nombre:
Plutarco Elías Malvido y Francisco Plutarco Elías Campuzano, quien adoptaría el apellido
Calles para sustituir el apellido materno y tendría dos hijos (con distintas esposas) que
llevarían su nombre.
El caso de Elías Campuzano es útil para acercarnos a las características del proceso
de registro de los actos vitales y el predominio de la iglesia por encima de los juzgados civiles,
especialmente en los nacimientos. El menor fue bautizado de forma tardía en la parroquia de
San Fernando de Guaymas un 28 de diciembre de 1878 por el presbítero Tomás de Galdeano
y fue presentado como un hijo natural que nació el 27 de enero de 1877. Esta fecha fue
proporcionada por sus padrinos (sus tíos Alejandro y Dolores Elías Calles) quienes
manifestaron un relativo desconocimiento del menor, especialmente porque reportaron una
fecha distinta a la que se reconoce como correcta, que es el 25 de septiembre de 1877 (Macías
1995, 42-43).
Las redes de apoyo o solidaridad, factores clave para la subsistencia en sociedades
con frecuentes crisis demográficas, provocadas principalmente por epidemias, se hicieron
evidentes en esta historia. Luego de la muerte de María Jesús Campuzano en 1880, el menor
Francisco Plutarco no fue atendido por su padre, abuelos o tíos-padrinos; el lugar de este
primer círculo fue ocupado por su tía materna Josefa Campuzano, ella y su esposo Juan
Bautista Calles 208 se hicieron cargo del menor. Con sus dos hijos biológicos y un sobrino de
208 Al momento de la muerte de María de Jesús y la consecuente orfandad de Francisco Plutarco, Juan Bautista
Calles contaba con 45 años y antes de estar unido a Josefa Campuzano (1857) fue pareja de Eduarda Soto en
Hermosillo, de quien probablemente enviudó y tuvo dos hijos que se identificaron en el archivo parroquial y
que posteriormente no se refieren, por lo que quizás quedaron bajo el cuidado de familiares maternos: María
Dolores Carmen (1856) y J. Ramón Rufino (1859).
Luego del recuento de las trayectorias de uniones y separaciones de los distintos integrantes de la familia Elías
durante el siglo XIX, el historiador Carlos Macías (1995, 40) advierte que la “acumulación de evidencias” le
llevan a concluir que la “abrumadora presencia de segundas nupcias en la región era provocada ante todo por
el fallecimiento de alguno de los cónyuges”.
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