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49 ranchos y caminos ubicados entre Hermosillo y Guaymas principalmente, a inicios de la década de 1840 intensificaron sus ataques 121 . Los yaquis habitaban una serie de pueblos diseminados en bosques de carrizales, cercanos a los márgenes del río del que toman su nombre, que son: Cócorit, Bácum, Tórim, Vícam, Pótam, Rahún, Huírivis y Belém. Por su buen desempeño en las labores agropecuarias, las artes y oficios, la extracción de minerales, y el buceo, los integrantes de esta tribu representaron una fuerza de trabajo muy importante para el desarrollo económico y comercial de Hermosillo, Ures y Horcasitas, en las primeras décadas del 1800, y su contacto cercano al mestizo hizo que muchos dominaran el castellano 122 . Los indios mayos vivían en pueblos allegados al margen del río que lleva su nombre y tenían costumbres similares a los yaquis. Su contacto con los blancos o no indígenas fue más cercano que el que tenían los yaquis al permitir se avecindasen en sus poblados o cercanías, siendo sus asentamientos Navojoa, Camoa, Cohuirimpo, Etchojoa, San Pedro, Tucuri y Santa Cruz 123 . De acuerdo a José Francisco Velasco, los ópatas que habitaban la zona norte y centro tuvieron un grado de mayor integración a la sociedad española durante el periodo colonial, por lo que fue considerado el pueblo con más incorporación y aculturización de la época. Las fuerzas presidiales ópatas en Bacoachi y Bavispe permitió contener durante décadas el ataque de las tribus apache –considerados como sus principales enemigos- y proteger a la población de todo tipo de amenazas; por su buena relación con la población mestiza se desempeñaron “como escoltas y portadores del correo a 121 Velasco, “Noticias Estadísticas de Sonora y Sinaloa”, 114. 122 Ibíd. 78. 123 Ibíd. 76
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