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bien, en los inventarios se aprecia que las construcciones y ornamentos no se encontraban en muy buenas condiciones, sí contaron con lo necesario para iniciar su labor de administración espiritual y material en los distintos pueblos. Para empezar, mantuvieron a sus habitantes nativos que permanecieron asentados en sus territorios. Los primeros años de su estancia, los franciscanos tuvieron que conformarse con la herencia jesuita, y se avocaron a reconstruir los templos en ruinas y al uso de sus ornamentos pasados de años. En la medida que el sistema de administración antiguo se los permitía, se dispusieron a reconstruir y construir en forma los templos, así como adquirir nuevos ornamentos con el producto de la fuerza de trabajo de los indios y la mano de obra de los españoles y otras castas, que se avecindaron en los pueblos de misión para realizar los trabajos de construcción de los templos. De esta manera, se complementó la transformación del paisaje circundante en la región de la Pimería Alta. En otro punto de vista, debemos tener claro que la economía misional la sostenían los indios, a base del trabajo en las tierras de misión, bajo la administración del padre misionero. Por lo que hemos observado, los misioneros jesuitas, no escatimaron gastos en la compra de dichos ornamentos, ni en la adquisición de sus ropas de oficio, ya que el inventario da cuenta de algunas prendas manufacturadas con telas de importación, y diseñadas con hilos de oro y plata, mientras que los indios sólo recibían manta y sayal para su vestido, exceptuando a los integrantes del gobierno indígena. Los franciscanos en la nueva España y las influencias culturales: estilos arquitectónicos. El Colegio de Propaganda fide de Querétaro, fundado por Fray Antonio Lináz en 1682, fue la culminación de varias gestiones promovidas por la congregación de propaganda fide de la orden franciscana durante el siglo XVII. Dicho Colegio tuvo su sede en el convento de la santa Cruz de Querétaro. Los Colegios tenían como función formar misioneros que dedicarían su vida a las misiones franciscanas, entre fieles llamadas “misiones populares” y entre los indios llamados infieles sobre todo en el norte de la Nueva España. Al Colegio

