Page 189 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 189
las iglesias de Pitiquito, Sáric, Oquitoa, Tubutama y san Ignacio estaban en construcción o ya habían sido levantadas, y otras como la de san Javier del Bac y Cocóspera que desde que tomaron posesión para su administración iniciaron con los trabajos de reconstrucción. Sin embargo, los informes no dicen nada de dichos avances. Los informes se centran, en desprestigiar a los misioneros porque administran a las comunidades con el método antiguo y cobraban el sínodo, no conforme con ello, nunca hace referencia a los bienes ornamentales, como alhajas y otras temporalidades que habían recibido de los comisarios reales. Asunto que más adelante observaremos con detalle. La iglesia de san Ignacio, en el informe del Obispo Antonio de los Reyes de 1784, sí se hace patente que había sido modernamente reconstruida con cal, piedra y bóveda, mientras que los templos de los pueblos de visita de Imuris y Magdalena permanecen de adobe en ruinas y sin servicio a los feligreses. Con respecto al resto de las misiones y sus pueblos de visita no se hace mención acerca de sus iglesias, 287 lo que hace suponer que permanecían sin haber sido reconstruidas. Lo que se menciona, es que algunos de los pueblos tenían residentes no pimas, por lo que se sugiere que podían ser operarios que iniciaron los trabajos de reconstrucción de los templos. Es notorio que el padre Antonio de los Reyes, retoma información de los inventarios de 1768, por lo que considero que se queda corto con la descripción de los ornamentos existentes en cada uno de los templos, ya que no son descritos en su totalidad, posiblemente, por la existencia de objetos ya en desuso por lo antiguo. Pudo ser también que el informe tuvo el objetivo de presentar a los funcionarios reales, un panorama deprimente acerca de la existencia de los templos y de sus ornamentos en perjuicio del trabajo realizado por los jesuitas y sus mismos correligionarios Por otro lado, debemos considerar que dichos templos y sus adornos, no son algo que ellos como misioneros franciscanos crearon o adquirieron, sino que fueron construcciones y riquezas ornamentales heredadas de la antigua administración espiritual y material de los misioneros jesuitas, motivo por el cual no se mostró mucho interés en describirlos de 287 Ibíd.
   184   185   186   187   188   189   190   191   192   193   194