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San Francisco Javier del Bac. El año de 1783 es el más común para designar el inicio de la construcción del templo de san Javier del Bac, pero 1781, es más probable, ya que coincide con la llegada a la misión del padre Velderrain, justamente cuando los franciscanos iniciaban una campaña de construcción de nuevos templos. El padre Velderrain poniendo en garantía las cosechas de trigo, adquirió un préstamo de siete mil pesos a don Antonio Herreros, para iniciar la construcción de la iglesia, deuda que nunca pagó por haber fallecido en 1790 en san Javier del Bac, quedando la nueva construcción sin terminar y sin decorar. Al morir el padre Velderrain, fue reemplazado por el padre Juan Bautista Llorens, quien logró concluir la obra para 1797. El comandante español del presidio de Tucsón realizó un costo estimado de la construcción del edificio, cuya cantidad fue de cuarenta mil pesos, considerando las amenazas de los apaches, los salarios de los artesanos y las gestiones para traer padres del sur de México aumentó su coste al doble. Además escribió “que la razón para adornar iglesias en los puestos de fronteras, no sólo era para congregar a los pimas cristianos de la villa de san Javier, sino para atraer por su belleza a los pápagos y pimas más allá de la frontera del Gila”. Por otra parte, regresando a la actividad del padre Llorens, se tienen noticias de que dirigió también el proyecto de la reconstrucción de la fachada de la iglesia de Tucsón 325 construida por el padre Garcés. La traza de la iglesia de san Javier del Bac es muy semejante a la de Caborca, por haber sido construida por el mismo maestro albañil Ignacio Gaona, con las mismas características constructivas de ladrillo. Aunque su ubicación es distinta, san Javier presenta su entrada principal hacia el sur y Caborca hacia el oeste. Sus decoraciones interiores como los retablos son diferentes, ya que san Javier conserva retablos de madera dorados, que son característicos del periodo tardío barroco. Mientras que Caborca presenta 325 Officer, et al”, 92.

