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su mantenimiento. Pero el trabajo ya no se realizaba si el misionero no pagaba, en este aspecto se incluían a los indios. A pesar de que las condiciones económicas de los pueblos habían mejorado al menos en la Pimería Alta, con el aumento de población y la capacidad de los indios, españoles y otras castas de hacer producir las tierras comunales de la misión, además de trabajar para los hacendados, las construcciones cayeron en deterioros graves, sobre todo en los pueblos de visita. Hemos observado a través de los informes e inventarios que los edificios de las iglesias se siguieron ampliando y realizando modificaciones constantes en la medida que aumentaba la población se requería de la adquisición de nuevos muebles y ornamentos como retablos, esculturas y ni qué decir de los requerimientos del padre para administrar los sacramentos. A decir, las iglesias estuvieron en constante evolución. Sin embargo muchas de ellas quedaron en ruinas a mediados del siglo XIX. También se ha resaltado que en las misiones los padres ya cobraban la impartición de los sacramentos, al menos a los que no eran hijos de la misión, pero los matrimonios, las defunciones y las ventas de rosarios velas y otros enseres, les redituaba moneda circulante, incluso hacían préstamos a los hacendados y oficiales militares, además de lo poco que podían juntar de las limosnas que juntaban en las misas y días de fiesta del santo patrono. Fueron fondos que debieron utilizarse para el mantenimiento de las iglesias, incluyendo parte de su sínodo. Antes de concluir el siglo XVIII, en 1796, se envió al Obispo de Sonora, un documento de parte de Pedro de Neves, comandante general de las provincias internas, en el que se señalaban una serie de acciones a realizar para la conservación, mantenimiento y construcción de los templos, entre otras instrucciones, con el fin de que la Hacienda Real de la Nueva España redujera sus egresos con respecto a ese rubro. Es decir las indicaciones que se daban eran de tipo preventivas, que de apegarse a ellas, los pueblos evitarían gastar enormes cantidades de dinero. Además se sugería a las autoridades de todo tipo indios, misioneros, tenientes y jefes de partido realizar revisiones de los inmuebles antes de que la temporada de lluvias se hiciera presente. De la misma manera se
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