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sus derechos y que demostró tener la razón, como panista estoy en mi derecho de solicitarle al partido una sanción contra la presidenta municipal por ofensas y calumnias”, lo anterior lo manifestaba a unas declaraciones que había dado la Alcaldesa, tratando de implicar en el movimiento al precandidato a la Alcaldía Javier Gándara Magaña, sin embargo, dichas declaraciones de ambas partes no tuvieron trascendencia, no así, el punto de la falta de concesiones para completar los 250 litros de agua por segundo que habían prometido del acueducto. El 22 de febrero, Enrique Martínez Preciado, aclara en el mismo medio, que el proyecto de Las Malvinas ya tiene asegurados 5 millones 343 metros cúbicos de agua, eso significaba que el 72% de los 7.5 millones de metros cúbicos que establece el contrato, estaban asegurados, por lo tanto era falso que su operación se detuviera en abril. Bajo estas declaraciones de ambas partes, la prensa dio “carpetazo” al tema, dejando de darle importancia al movimiento ya “desaparecido” y solamente informando de los resultados que el acueducto Las Malvinas ofrecía a los ciudadanos hermosillenses. Así pues, (Coser, 1967) menciona que cuando una de las partes ha alcanzado un objetivo y este toma como indicio de la aceptación de derrota por la otra, el conflicto termina. Pero no podemos dejar de decir que en sí la respuesta por parte del gobierno a la oposición de los ejidatarios fue tardía, las negociaciones fueron lentas y poco eficientes, el papel de las agencias gubernamentales fue más que nada operativo, donde nunca perdieron de vista su verdadero interés concluir con la obra y proveer de agua a la ciudad, por lo que toda “negociación” era en beneficio de ellos, y no un verdadero interés porque la parte opositora solucionara de alguna manera su conflicto, ya que ninguna de las ofertas

