Page 17 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 17
que participaban. También adquirían sus nombramientos por medio de alguna donación que hacían al Rey. En otros casos, utilizaban sus redes sociales para adquirir poder y para ejercerlo, pues los vínculos familiares y de paisanaje influían en los nombramientos de los capitanes de presidio. Por lo tanto, de la práctica de invertir el propio capital económico y social para acceder al poder, se desprende que concebían al presidio como parte de su patrimonio. Además, se observa que una práctica generalizada entre los capitanes era su participación en el abastecimiento de sus tropas. Como consecuencia, con el mando del presidio, no sólo aumentaban su poder, pues también adquirían la responsabilidad de abastecer a la tropa. Esto ocasionó conflictos, pues para algunos, la posibilidad de lucrar con el sueldo de la tropa era un incentivo para ocupar esos cargos. Mientras que para otros, esta situación representaba un verdadero reto por las dificultades que surgían para habilitar a los presidios. Esta práctica los convertía en comerciantes, aunque algunos ya se dedicaban a esa actividad desde antes. De esta forma, los capitanes también hacían uso de su capital económico y social para que funcionaran los presidios, y por lo tanto, los principales requisitos para ser capitán eran: tener suficiente poder adquisitivo y amplio capital social. La problemática de este estudio gira en torno a que aparentemente, el poder que ejercían los capitanes de presidio a lo largo del siglo XVIII era de facto y no de iure. Esto contrastó con las Reformas Borbónicas, que tenían entre sus objetivos hacer más eficiente y más económico el funcionamiento del aparato burocrático y militar. Por lo tanto, se pretendió regular dicho poder mediante la creación de diversa normatividad para presidios. Sin embargo, esta no se cumplió cabalmente y persistieron algunas prácticas antiguas para ejercer el poder. 16
   12   13   14   15   16   17   18   19   20   21   22