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Teodoro de Croix con el propósito de incrementar el número de hombres en los presidios. A diferencia de los soldados de cuera, la tropa ligera no utilizaba el chaleco de cuero ni la lanza. Además cada soldado tenía asignado únicamente tres caballos y una mula. Aunado a esto, percibía un sueldo menor, pues se le pagaba a cada soldado 216 pesos anuales. De esta forma se puede observar que la creación de la tropa ligera permitió reforzar los presidios, sin aumentar el presupuesto (Ibid, 82-83). También existieron en Sonora, compañías militares compuestas únicamente por indios auxiliares. La primera de ellas fue la compañía de ópatas de San Miguel de Bavispe, creada en 1781. Después, en 1782 se creó la compañía de ópatas de San José de Bacoachi. Posteriormente, en 1783 se estableció una compañía conformada por indios pimas, llamada San Rafael de Buenavista, ubicada primero en San Ignacio y posteriormente en Tubac (Borrero et. al. 2013, 103-104; Kessell 1976, 138). No obstante, desde mucho antes, los grupos indígenas amigos colaboraban como auxiliares de los españoles, debido a que las misiones o los primeros presidios los necesitaban para que los ayudaran a defenderse de “las incursiones de indios hostiles” (Borrero et. al. 2013, 102). Haciéndole honor a su nombre, la principal función de los indios auxiliares era “auxiliar a los soldados en sus múltiples funciones: escoltar, vigilar, repeler ataques, cuidar la caballada…” (Ibid, 101). El reglamento para presidios de 1772 se refería a ellos como “indios exploradores” (Velázquez 1982, 98). Posteriormente los indios auxiliares se impusieron “ante los demás indígenas de la región”, participando en “campañas militares” (Borrero et. al. 2013, 99), en las cuales “tuvieron un buen desempeño” (Ibid, 104). Tal fue el caso de la expedición de Sonora, en donde se vio la colaboración de estos grupos autóctonos. Incluso es posible que la idea de 51
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