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Comía pura fruta y no me daban ganas de comer nada, fruta, la mayor parte era de comer fruta, porque me daban ganas, no más (Clara 41, FD). Las frutas y verduras contienen múltiples beneficios para la salud, por ejemplo Marisela consumía betabel, rico en potasio, y vitamina C, además de calcio y hierro, y también es una buena fuente de folato, que es una vitamina para mantener sanas las células; además posee propiedades curativas contra el dolor de cabeza y otros dolores, como los causados por el dengue. Marisela también menciona que comía frijoles y lentejas, que son leguminosas que aportan proteínas, vitaminas y minerales, como el hierro, que produce hemoglobina y células rojas en la sangre, lo cual podría ayudar a recuperarse de la disminución de plaquetas: Y luego mi mamá me estuvo cociendo el betabel, me daba el betabel que me lo comiera y la agüita del betabel que me la tomara, y luego las lentejas también, muchas cosas ahí me estuvo dando, caldito de frijoles, y las calabacitas cocidas y así cosas que tuvieran hierro para la sangre me estuvo dando mi mamá (Marisela 43, FDH-SSD). Como en muchas otras enfermedades, tener una dieta balanceada y rica en nutrientes ayuda al enfermo a recuperarse más rápido de la enfermedad y su sintomatología. El papel de la familia como fuente de autoatención de los enfermos fue básica; esto queda de manifiesto al constatar que los que tuvieron mejores prácticas de autoatención, como el reposo y la alimentación, se debía en gran medida a que contaban con algún familiar que proveía el apoyo. 5.4. Atención de tipo popular y tradicional durante el desarrollo de la enfermedad Otra forma de atención utilizada por los informantes clave es la medicina tradicional- popular, “expresada también a través de curadores especializados como hueseros, culebreros, brujos, curanderos, espiritualistas, yerberos, chamanes, etc.”. (Menéndez 2003:188). Marisela 99

