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durante la enfermedad padeció dolor de cabeza crónico, se atendió con un curandero y sanó su malestar: Dolor de cabeza crónico nada más, pero ahorita ya no me pega, pero antes sí me pegaba, me llevaron con una señora que me curó el dolor de cabeza, y ahorita, ya no me duele, no me duele. […] La señora era curandera, ya falleció la señora esa, nada más me sobaba la cabeza y me jalaba el pelo pa´ arriba, y con eso tuve yo (Marisela 43, FDH-SSD). Aquí también, dentro de la medicina tradicional popular, debe incluirse el papel curativo de ciertos santos o figuras religiosas, tanto cristianas como de otros cultos, así como el desarrollo de actividades curativas a través de grupos como los pentecostales o los carismáticos (Menéndez 2003:189). Entre las representaciones religiosas más socorridas por los sujetos de estudio están Dios, la Virgen de Guadalupe y Santo Niño de Atocha. Cabe mencionar que la mayoría de los sujetos de estudio eran católicos, a excepción de una cristiana y una testigo de Jehová. Entre las peticiones más frecuentes están que les regrese la salud, que les quite la enfermedad, que no tengan nada malo, que no les pase nada malo, no morir, otra oportunidad para ser mejores, fuerza y sabiduría para manejar la situación, entre otras. A cambio de estos favores los sujetos ofrecen “algo” en virtud del agradecimiento. Por ejemplo, Marisela realizó una manda a cambió de su salud; ésta consistió en una velación, que es un ritual que se celebra desde el anochecer hasta el amanecer entre un grupo de personas reunidas en una casa; en ésta se coloca un altar con la imagen de la figura que van a adorar y se ofrece comida y bebida a los invitados a este festejo. Marisela habla sobre la manda que ella ofreció: Yo le pedía a Dios y al santo niño de atocha, y a todos los santos yo les pedía, luego hice una manda, una velación con el santo niño y todos los santos porque sí me cumplieron (Marisela 43, FDH-SSD). 100

