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comunidades campesinas con acceso a la tierra, al crédito, a la ayuda técnica y a los servicios sociales (Hewitt, 1988, 19 y 21), iniciado el gobierno de Manuel Ávila Camacho en 1941 (hasta 1946), la política dio un giro importante, pues el sector agrícola pasó a desempeñar un nuevo papel, ya no como base del desarrollo rural (ibíd., 22) sino como base de una estrategia de rápida modernización industrial. En ese sentido, el objetivo era convertir al campo en el principal proveedor manufacturero y con ello a la región noroeste en el “Granero de México”. Esa política tuvo su basamento en grandes obras de infraestructura física, 26, primordialmente de irrigación carretera y ferroviaria; en la expansión del crédito 27 28 agrícola ; en el fomento a la mecanización del sector (Hewitt, 1988); el establecimiento 29 de un precio de garantía ; y en el impulso a la investigación y experimentación agrícola cuyo fin era elevar la productividad del campo. Como parte de esa última estrategia, en 1943 se crea un programa pionero y cooperativo entre la Fundación Rockefeller y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) para asistir a México en el incremento de la producción de maíz, trigo y frijol; el programa realizó importantes inversiones en el desarrollo de recursos humanos, la 26 En el periodo que va de 1941 a 1970 el estado de Sonora fue el tercer estado, después de Sinaloa y Tamaulipas, con mayor inversión en proyectos de irrigación a nivel nacional con un 7.73% del total (452, 664 de 5, 853, 550 miles de pesos de 1950) (Memorias de la Comisión Nacional de Irrigación; Memorias anuales de la Secretaria de Recursos Hidráulicos; Secretaría de Presidencia en Hewitt, 1988, 29). 27 Para fines de la década de los cuarenta la característica sobresaliente de las operaciones bancarias en el estado era el predominio del crédito agrícola, en contraste con lo que ocurría generalmente en el resto del país. De esa manera para 1958 del presupuesto de créditos en Hermosillo y en Ciudad Obregón el 42% estaba destinado a la agricultura (Hewitt, 1988) 28 El fácil acceso a los créditos dotó a los agricultores de capacidades para adquirir maquinaria de una manera rápida. Así para 1950 según Yañez Pérez (en Hewitt, 1988) las máquinas proveían el 68% de la energía agrícola en Sonora, en contraste con el 17% que suministraban una década anterior, es decir, en los años 40. Para 1988 los distritos de riego de Sonora ya estaban 94% mecanizados (García de León y Ruiz, 1988). 29 El precio de garantía, como subsidio para aliviar la inferioridad de los precios del trigo a nivel internacional, fue una de las políticas más influyentes en la decisión de los productores agrícolas sonorenses de dedicarse a la siembra de trigo. De esa manera entre 1953 y 1954 el precio se fijo entre 750 y 830 pesos por tonelada, alcanzando para 1955 y hasta 1964 los 913 pesos. Sin embargo en el periodo que va de 1965 a 1972 éste disminuyó a 800 pesos; para 1973, 1974 y 1975 alcanzaría los 870, 1300 y 1750 pesos respectivamente (con datos de Hewitt, 1988 y Solís 1990 en Bracamonte y Méndez, 2011). 52

