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menos registros (297), pero con una alta TBM (60x1000) que fue consecuencia de la aparición
de un brote de escartalina. 142
La figura 63 muestra el movimiento estacional de los fallecimientos registrados ante
el juez civil en Álamos, entre 1875 y 1877. En ésta es posible identificar la distribución
temporal de cuatro variables: el total de muertes y las referidas a causas específicas. Durante
los tres años se anotaron 830 decesos, lo que generó un promedio mensual de 23 defunciones
durante este lapso, provocadas por viruela (15%), fiebre (36%), escarlatina (6%) y causas
diversas (43%).
Antes, en 1874 se registraron 271 defunciones, cantidad cercana al promedio anual
de muertes durante el periodo 1868-1900, el cual fue de 245. Es importante destacar que
1874 también fue un año estable en cuanto al movimiento estacional de la variable. El
promedio mensual rondó los 23 casos y salvo los meses de enero y febrero, cuando se
presentaron 30 y 10 decesos, respectivamente, el resto del año no existieron sobresaltos ni se
identificó alguna enfermedad que provocara un comportamiento extraordinario; la variable
osciló entre los 19 y 27 registros.
142 En un estudio acerca de la epidemia de viruela en San Francisco de Campeche de 1891, Carlos Alcalá (2010,
78) reporta que en 1875 se desarrolló un brote de viruela y escarlatina en la ciudad de Mérida, ante el cual “las
autoridades locales establecieron un cordón sanitario en los límites del estado de Yucatán y se intensificó la
aplicación de la vacuna”. Esto hecho corrobora dos aspectos: 1) la existencia de casos en donde se combinaron
viruela y escalartina (aunque no indica si fueron simultáneos o sucesivos, como en el caso de Álamos) y 2) la
aplicación de medidas “reactivas” ante la existencia de casos de viruela, estrategia similar a las implementadas
en el territorio sonorense, como se documentará más adelante.
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