Page 180 - RED001120
P. 180
a puntos elevados en el total, por lo que es viable concluir que la estacionalidad es
consecuencia directa del brote epidémico, salvo el lapso entre junio y agosto, 143 cuando los
picos se debieron a distintas causas y a un ligero repunte de los casos de fiebre en agosto de
1876.
El segundo momento crítico de la serie, aunque en menor magnitud, fue el repunte de
las defunciones en 1877, el cual fue resultado de una manifestación epidémica de escarlatina,
enfermedad exantemática e infectocontagiosa producida por el estreptococo beta hemolítico
del grupo A y transmitida principalmente por las vías respiratorias, de persona a persona al
estornudar o toser. Antes del descubrimiento y aplicación de la penicilina, era una
enfermedad con alta letalidad, especialmente entre los infantes. En la actualidad la escarlatina
tiene una distribución universal, afecta por igual a ambos sexos y predomina en regiones de
climas templados, especialmente en las estaciones de primavera y verano. Se caracteriza por
un inicio brusco, con fiebre (mayor de 39.5 °C) que dura de dos a cuatro días, dolor
abdominal y de garganta, enrojecimiento e hinchazón de la lengua, vómito y exantemas
(erupciones cutáneas agudas) de color rojo y textura áspera en orejas, pecho y axilas, que
posteriormente se extienden al tronco y las extremidades (CENETEC 2010).
Poco más de la mitad de las 297 defunciones registradas en 1877 fueron provocadas
por factores específicos: fiebre (34%) y escarlatina (17%). Las muertes registradas con la
causa “fiebre” encierran un conjunto diverso de enfermedades y se mantuvieron en el rango
normal o promedio para la época; los años anteriores, por ejemplo, representaron 44 y 31%
143 A partir de junio de 1876 la viruela empezó un proceso de paulatina desaparición. Se registraron 8, 4 y 3
casos para los meses de junio, julio y agosto, respectivamente. Luego de tres meses sin casos, en diciembre
reapareció para provocar la muerte de un varón de 40 años, que fue la última muerte de este brote epidémico
en la ciudad de Álamos. Acerca de este caso, es pertinente señalar que es sumamente atípico, pues como se
muestra más adelante, los adultos eran un grupo que permanecía relativamente libre del alcance nocivo de la
viruela, especialmente los mestizos o no indígenas.
179

