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de relevancia en cuanto a su impacto demográfico para Chihuahua y se concentró en los
menores de 10 años, 136 de forma similar al caso sonorense, como se podrá corroborar a lo
largo del capítulo.
Regresando al caso de Sonora, la figura 61 muestra la evolución de viruela en esta
entidad entre 1875 y 1877, identificando los asentamientos afectados, las fechas de la primera
y última defunción, la cantidad de muertes registradas y las fuentes históricas. Una
particularidad de estos años es que algunas poblaciones carecen de información en el Archivo
del Registro Civil (ARCES) por lo que se emplearon en su mayoría, los informes de
defunciones de los prefectos de distrito que concentra el Archivo General del Estado (AGES)
(véase figura 61). 137 No obstante, existen casos que fue imposible rastrear, como algunos
pueblos del desierto de Sonora que se estudiaron para el brote de 1869-1870. Los datos para
Oquitoa y Tubutama, por ejemplo, presentan vacíos para el periodo 1870-1879 y 1870-1884,
respectivamente.
136 Con respecto a su distribución por edades, Chantal Cramaussel (2010, 112-113) señala que “Al igual que las
epidemias anteriores, la viruela de 1879 afectó sobre todo a los infantes (…). Las dos terceras partes de los
occisos tenían menos de cuatro años (quizá también porque el pequeño brote de viruela de 1875 inmunizó a
parte de la población infantil) y casi todos eran menores de 10 años. La edad máxima registrada fue de 15 años
y eso en sólo dos ocasiones”.
137 Se revisaron los datos correspondientes a los poblados del distrito de Arizpe, pero no se identificaron
defunciones provocadas por viruela.
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