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Pues la más común es por el mosquito y pues cuando te pica, te pica y se va yendo así ¿Qué no? Pues se le va pegando de uno en uno, aquí le picó a uno y después se enfermó otro, y otro así se fue yendo […] Aquí se enfermaron mi hermano, mi hermana, mi papá y la niña (Michelle 23, FDH-SSD). El que la población tenga esta representación social del contagio de la enfermedad, no ayuda a quien padece dengue, pues afecta de manera directa el sentir emocional del enfermo, ya que se sufre de rechazo social durante esta trayectoria, muchas veces hasta por parte de su propia familia, parientes, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Azul sufrió el rechazo de su familia y de sus vecinos cuando se dieron cuenta que estaba enferma, pues la misma Secretaría de Salud se encargó de visibilizar la enfermedad ante toda la comunidad, al colocar un cerco epidemiológico en su casa: Me miraban como si me acercaba a ellos se los iba a pegar me entiendes, no me visitaban las vecinas porque tenían miedo de que se los fuera a pegar porque cuando el Hospital me denunció al SEMESON que yo tenía dengue, y pues llegaron en carros vestidos como extraterrestres, y bajaban aparatos, una humareda y nos sacaron para afuera con todo y chamacos, así mucho muy drástico, y pues toda la gente en la colonia un “mitoterío” porque me estaban fumigando la casa, fue cuando ya se dieron cuenta, algo había cambiado la gente no se me acercaba […] Les decían a mis hijos que me dijeran que donde estuviera acostada quemara las cosas, las tirara, que me apartaran el traste, no tomar en el mismo vaso de agua (Azul 53, FD). Como consecuencia de tener la representación de que se contagia de persona a persona, la población tiene miedo del enfermo y hasta la misma familia lo rechaza. Elena vivió esta exclusión en forma subjetiva y deliberada, privándola de toda interacción en su mismo grupo social cuando enfermó su hijo: Pues muchas veces la gente tiene temor porque que es contagiosa, siempre le hacen el feo a uno y pues muchas veces hasta la propia familia cercana, que no la visitan a uno en el transcurso de la enfermedad, y se siente “gacho” uno (Elena 28, FD-SSD). 68

