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Seria cansar la atención de U. y del Ciudo. Gobernador el hacer una narración de la miseria en que nos encontramos, de los tormentos que hemos sufrido al mes de Otubre [sic] ppdo. A la fecha; en donde no se acian [sic] mas que lutos, y no se oiyan [sic] mas q. el llanto de los padres por los hijos y de estos por aquellos, y de la 10 viuda por el esposo. El vecindario de Nácori trataba de ilustrar un sentimiento extendido en el periodo, el temor. Este sentimiento era común a cualquier hombre que deambulara por la frontera sonorense en el siglo XIX, debido a dos siglos de luchas y venganzas entre apaches y sonorenses que dejaban una estela de pánico ante la posibilidad de ser atacado por un enemigo que se representaba como sigiloso y sanguinario: los apaches. Pero, ¿quién es este enemigo? En términos académicos apache remite a la corrupción del vocablo procedente de la lengua zuñi: Apachú (Worcester 1979, 77); en este lenguaje dicha palabra significaba “enemigo” y sirve para englobar a todos los individuos que hablaban el lenguaje atapascano. La lengua es el principal criterio mediante el cual se distingue lingüística y culturalmente a una etnia de otras. Antropológicamente estos grupos han sido estudiados desde principios del siglo XX, pues a los investigadores les resulta por demás interesante su estructura social, cuya base es la “banda”; las bandas son familias extendidas o clanes que se organizaban principalmente por los hombres de la etnia. Económicamente se emprendían cacerías para complementar las necesidades nutricionales del grupo, así como para organizar incursiones de guerra hacia territorios de otras etnias, las cuales tenían por objetivo traer mujeres y niñas cautivas 10 AGES/FE/RP/T 473/Septiembre de 1879, ramo militar/Nácori, 14 de septiembre de 1879. 41
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