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Asimismo, comunico al ministro de guerra Mariano Arista estaba persuadido de que
la inestabilidad nacional y la “humillación” recibida por la invasión estadounidense eran
consecuencia de las constantes “revueltas; un año después, José Urrea fallecería víctima
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del cólera el 1 de agosto de 1849 (Herring 1995, 150).
Lo hasta aquí descrito vislumbra que dentro de la cultura decimonónica en las
poblaciones se consideraba al pronunciamiento como una forma de representación política,
es decir, en esta etapa de transición entre el antiguo régimen al liberalismo, la participación
de los ciudadanos fue más allá de la delegación del poder a una figura gobernante. Los
antecedentes y acciones derivadas de los planes federalistas de José Urrea muestran parte
de cómo entre las provincias se consideraba legítimo exigir la derogación de autoridades
cuando estas incumplían gobernar en pos del bienestar común. Asimismo, cómo entre la
sociedad se adoptó la vía armada para obtener el poder y exigir o recuperar derechos,
llegando a ser el pronunciamiento una forma de representación que sobrepasaba el
resultado de las elecciones.
En Sonora, al igual que otras latitudes, se utilizaron argumentos propios del espacio
donde se está viviendo, por ejemplo, hubo sitios dónde la preocupación principal era la
imposición fiscal a los giros comerciales era la causa de descontento, otros, dónde lo fue la
reforma al clero y milicias, etcétera. Durante el pronunciamiento sonorense, la participación
de las principales autoridades políticas y militares dotó de legitimidad institucional el
movimiento, situación que concordó con las acciones orquestadas por el gobierno
zacatecano en 1835, sinaloense y tamaulipeco en 1838.
183 “Excelentísimo Señor Ministro de la Guerra y Marina. Durango, julio 29 de 1848”, en El Siglo XIX, Cuarta época,
año VII. trim.I. núm.79. Viernes 18 de agosto de 1848; en HNDM.
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