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personalistas. Como se verá, en el caso de los pronunciamientos urreistas de 1837-1840,
éstos fueron posibles en la medida que existiera una red de contactos que promoviera su
expansión y el apoyo militar y económico.
Durante su trayectoria, el general Urrea estableció vínculos que permiten situarlo en
diversas tendencias de la clase política nacional. Durante la década de 1820, a la sombra de
su padre Mariano, formaba parte de los seguidores de personajes identificados con los
masones del rito escoces, una corriente política de tendencia liberal conservadora. Estos
personajes eran Miguel Barragán, Anastasio Bustamante y Nicolás Bravo. Después de la
debacle escocesa por la derrota del Plan de Montaño de 1828, José Urrea se fue
desplazando hacia el federalismo, lo cual se aprecia por el apoyo que brindó desde Durango
a Santa Ana y los pronunciados de Veracruz de 1832. Pero fue desde su experiencia en la
campaña de Texas en 1836 que sus vínculos con los federalistas se hicieron claros, pero con
los de tendencia moderada que propugnaban por el federalismo pero de manera pacífica,
mediante el envío de representaciones al poder ejecutivo, lo que se denominó “revolución
filosófica” (Bocanegra 1988, vol. II, 756; Herring 1995, 69) Esta fase pacífica corresponde
más a las políticas de los federalistas moderados de la Liga Anfictiónica encabezada por
Manuel Gómez Pedraza, los cuales tenían cierta influencia con el presidente Anastasio
Bustamante. La hipótesis de una posible relación con los federalistas moderados se refuerza
por el hecho de que Bustamante nombró a Urrea comandante general de Sonora en agosto
de 1837, además de que esta fue la política que se dio cuando se trasladó a ese
departamento.
Cuando Urrea salió de Durango hacia Sonora ya era una figura importante de la
política nacional y sus acciones demuestran que su intención era crearse otra base de apoyo
territorial, como ya la tenía en Durango, aprovechando los vínculos tradicionales que tenía
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