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federalistas a nivel nacional, incluso una hipótesis de sus detractores era que el presidente

                  Anastasio Bustamante promovía su pronunciamiento.


                         Los líderes del movimiento radical junto a Gómez Farías, eran Manuel Crescencio

                  García Rejón, Lorenzo Zavala y el general José Antonio Mejía, con este último, José Urrea


                  se alió para pretender instaurar el federalismo en el centro de la república, pero a principios

                  de mayo de 1839 fueron derrotados, y con esta acción dio inicio la caída del movimiento


                  anti centralista. Tanto Lorenzo de Zavala como el diputado Manuel Crescencio Rejón eran

                  yucatecos, sin embargo, es poco probable que Urrea entablara alianza con el primero, pues

                  este falleció a fines de 1836, cuando formaban parte de bandos opuestos, Zavala como parte


                  del movimiento secesionista tejano, y Urrea como jefe del ejército mexicano. Por su parte,

                  Crescencio Rejón, participó activamente en el pronunciamiento que protagonizó Urrea en


                  palacio nacional en julio de 1840; otro aliado yucateco fue el teniente coronel Martín

                  Francisco Peraza, quien fungió como traductor entre Urrea y los franceses en el puerto de


                  Tampico a inicios de 1839.

                         En Tamaulipas, José Urrea contaba con el apoyo del general Francisco Vital


                  Fernández, quien era propietario de la imprenta de Matamoros, en la cual se transcribieron

                  a fines de 1836 el libro de José Enrique de la Peña y un folleto de la guarnición local en


                  contra del régimen central y enalteciendo a Urrea por sus acciones en Texas; la prensa

                  oficial acusó en su momento que el sonorense dictaba la línea editorial, lo que es difícil de

                  comprobar. En cambio, está bien asentado que su figura tomó notabilidad en la republica al


                  ser publicitada como héroe, presentando comunicaciones del  Ejercito de Operaciones y

                  cartas a los ministerios en las que se deslindaba de responsabilidad en el fracaso de dicha


                  campaña.





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