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Otro adepto en la región tamaulipeca fue el teniente coronel Longinos Montenegro,

                  quien al pronunciarse con la guarnición de Tampico en septiembre de 1838 en


                  concordancia con el plan de Arizpe, atizó la participación de Urrea en la escena política

                  nacional, ya que al proclamarlo jefe de su fuerza, permitió al tucsonense en poco tiempo


                  ponerse al mando del “Ejército Libertador”, que agrupaba tropas de diversos

                  departamentos. Así, Urrea se mantuvo como el “brazo armado” del federalismo radical,


                  junto al general José Antonio Mejía. También, la relación de Urrea con el neolonés Antonio

                  Canales Rosillo, se hace manifiesta cuando en compañía del tamaulipeco Juan

                  Nepomuceno Molano, secundó el plan de Longinos Montenegro; posteriormente, con


                  ayuda del coronel José Antonio Zapata encabezaría el movimiento denominado de las

                  Villas del Norte. Desde prisión en 1840, Urrea menciona a Canales Rosillo cómo uno de los


                  personajes que mantienen activa la revolución en el noreste, lo cual sugiere que había un

                  nexo entre ambos.


                         Otros partidarios eran los generales jaliscienses José Francisco Gordiano Guzmán y

                  José Guadalupe Montenegro, que operaban en Michoacán, encabezando pronunciamientos


                  armados; 189  el diputado capitalino Anastasio Zerecero mantuvo estrecha relación con Urrea,

                  la cual fue manifiesta en las peticiones dirigidas a la presidencia de la república, exigiendo


                  su libertad durante el encarcelamiento  de 1839 y, principalmente, promoviendo el

                  pronunciamiento en palacio nacional de 1840, donde fue comisionado por Urrea para el


                  manejo de recursos y parlamentar en su representación con las fuerzas del gobierno.

                         Recapitulando lo expuesto, se aprecia que la red de contactos que proporcionaron


                  apoyo político, militar y económico al pronunciamiento que lanzó Urrea en Sonora se


                  189  Tenían bajo su mando a los coroneles Antonio Angón,  Nieves Huerta, Manuel Vélez, Francisco Ronda, Manuel
                  Ramos, Rafael Degollado, a Pedro González y su hermano el teniente coronel Lucas González; al exgobernador Onofre
                  Calvo Pintado y al cabecilla Eustaquio Arias (Barbosa 1905, 18).

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