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Las reuniones más frecuentes fueron las que congregaban a actores locales, como

                  autoridades municipales, sacerdotes, milicianos, indígenas y la gama de vecinos:


                  comerciantes y labradores, de diferente capacidad económica. Un aspecto a rescatar es que

                  la presencia de la iglesia como actor político activo en el pronunciamiento se dio a través de


                  la participación de clérigos en las reuniones en Arizpe, pueblo de Baviácora y la villa de

                  Moctezuma.


                         En la mayoría de las actas, aparte de las autoridades que presidían el acto y de los

                  vecinos principales, se menciona la participación de cantidades de vecinos sin

                  identificarlos, algunos de ellos representados por algún vecino principal; este dato indica


                  que en las juntas tomaban parte gente que no pertenecía a las elites y en algunas asistieron

                  indígenas. Por ejemplo, durante enero de 1838  en Oquitoa participaron cincuenta y dos


                  personas, allí la población predominante era de origen pima; hubo ópatas en la Villa de

                  Moctezuma cuando se reunieron más de ciento  cincuenta personas; en la Villa de San


                  Miguel Sahuaripa cabecera del partido de Ostimuri, entre las más de doscientas gentes se

                  hallaban veinticinco ópatas del pueblo de  Santo Tomás, por quienes firmó un vecino


                  principal; 196  en Cucurpe, también uno de los treinta y tres vecinos firmó en representación

                  de veinte y seis indígenas (seguramente  ópatas-eudeves). Estas  cantidades indican que


                  participaban una buena parte de los habitantes de las localidades.

                         En las juntas de oficiales participaron sólo integrantes del ejército nacional y de la


                  milicia local, tales fueron los casos de Arizpe, Álamos y Tubac, que fueron convocadas en

                  la casa habitación del comandante de la plaza; y las reuniones en el cuartel se realizaron en


                  los presidios de Bacoachi, Fronteras y Tucson. Por ejemplo, en el pronunciamiento de la


                  196  La junta de vecindario fue presidida  por  el subprefecto Pedro Bautista Aguayo  y  firman Antonio, José Gabriel,
                  Fernando (a nombre de los ópatas de Santo Tomás) y Jesús Cecilio Aguayo (por quienes no sabían hacerlo), entre otros;
                  véase “Viva la Federación”; en AGES, FP, t.92, exp.3, Villa de San Miguel Sahuaripa, 14 de enero de 1838.

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