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demás departamentos guardaron silencio, en la villa de San Miguel de Horcasitas reconoció

                  que involuntariamente se extravió de la senda constitucional y proclamó el centralismo.  269


                         Para Velasco, las mentiras de Urrea ocasionaron la guerra civil, la cual destinó al

                  pueblo sonorense a su “reducción y cenizas”; y que sólo  el gobernador Gándara pudo


                  terminar con su “contrarrevolución” que podría compararse con “los espartanos, y el

                  espíritu patrio que produce la solidez de la opinión formada en la unidad de sentimientos”


                  (1838, 303). Lamentó que Urrea no escuchó los consejos que “Leonardo Escalante le hizo

                  por si, y a nombre de sus amigos en el Aguaje para que prescindiesen del pronunciamiento”


                  porque comprometió a los sonorenses en la revolución que derramó una “misma sangre” en

                  Punta de Agua, Belén, Quisuani, y Guadalupe, porque el enfrentamiento entre “hermanos


                  de una misma sociedad; misma religión y costumbres, serán eternamente testimonios

                  fúnebres de la época de luto y amargura del general Urrea dio a la desgraciada sonora”

                  (1838, 305-307).


                         Considera que los pueblos apoyaron el pronunciamiento, pero que ninguno de sus

                  compatriotas pretendía tomar las armas, debido a que esperaban “que la fuerza moral de la


                  opinión nacional fallaría” a favor de la causa justa que proclamaban; pero que Urrea llegó

                  decidido a verificarlo sin dar lugar a las reflexiones y con ello influyó en las “partes vulgar


                  y pensadora” para lanzar su malhadado plan y comprometió a quienes no tenían experiencia

                  alguna en revoluciones; concluyendo que el pronunciamiento de Urrea fue un movimiento






                  269  José Francisco Velasco. Un federalista arrepentido y desengañado dirige la palabra a sus compatriotas. Arizpe. 1838.
                  Imprenta del gobierno, a cargo de José María Almon (Folleto); en DHS, Serie I, t.II (1835-1841), pág.301-307.
                  De José Francisco Velasco se conoce el año de nacimiento, 1790 pero no el lugar, durante su juventud radicó en Durango
                  dónde fue secretario de la Comandancia General de  las Provincias Internas. En 1821 fue presidente del primer
                  ayuntamiento de Hermosillo, en 1822 fue diputado al primer congreso general, de la junta nacional constituyente, del
                  congreso del Estado de Occidente en 1824 y el de Sonora en 1831. En 1828 fue secretario de gobierno, al año siguiente
                  administrador de la aduana marítima en Guaymas y en 1844, juez de primera instancia en Hermosillo (Almada 1985,
                  722).

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