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además, permitían tener un conjunto representativo de diferentes lugares. Se incluyó a las

                  ciudades más populosas,  como  Hermosillo  y Álamos; el  puerto de Guaymas,  la villa de


                  Magdalena  y  los  pueblos  de  Pitiquito,  Oquitoa, y  Tubutama  (véase  figura  46).  En  estos

                  lugares, las defunciones por viruela se concentraron en el año de 1869, salvo los casos de


                  Pitiquito y Álamos. En el primero hubo tres casos en enero, uno en febrero y otro en julio.

                  En  el  segundo  hubo  14  difuntos  repartidos  entre  enero  y  mayo.  Para  no  complicar  los


                  cálculos, no se tomaron en cuenta estas defunciones de 1870, sólo las de 1869. También es

                  necesario aclarar que en otros lugares se localizaron datos sobre la presencia de la viruela a

                  lo largo de 1870 y 1871, pero son datos aislados; incluso el último momento del que se tiene


                  noticia de muertes por viruela es de agosto de 1871, pero este dato proviene del archivo

                  parroquial. De tal manera que sabemos que la viruela inició en 1869 y terminó en 1871, pero


                  la información sistemática sólo se obtuvo para los lugares mencionados.

                         Los decesos ocasionados por epidemias de viruela en Hermosillo, (expuestos en la


                  figura 47 y la figura 3 del anexo) muestran que, durante el siglo XIX, fue reduciéndose la

                  cantidad de difuntos ocasionados por la viruela y que esta enfermedad perdió la característica


                  devastadora de los primeros tiempos de su introducción. Sin embargo, la tendencia anterior

                  fue interrumpida por el alza de mortalidad experimentado en 1869, el cual evidencia que la


                  letalidad de la viruela todavía podía ser importante.

                         Los datos localizados acerca de las epidemias en Hermosillo a lo largo del siglo XIX,

                  muestran una periodicidad de la recurrencia que va reduciéndose, desde los 17-18 años entre


                  la epidemia de 1781 y la de 1799, la probable de 1816 y la probable de 1832-1833; para luego

                  pasar a 11-12 años entre ésta última y la de 1843-1844, a 9-8 hasta la de 1852-1853, a 10-9


                  en 1862, a 7-8 en 1869-1870, a 6-8 en 1875-1877, luego a 10-8 en 1885-1887 y 9-10 en 1894-

                  1895 (véase figura 3 del anexo). Lo que la periodicidad muestra es que en un plazo más corto


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