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su muerte en 1787. Por otra parte tenemos noticias que en la Pimería Baja y la Opatería no se construyeron templos hasta entrado el siglo XIX. El padre Barbastro fue párroco de la misión de Tubutama durante siete años, por ello describe de manera detallada el tipo de iglesia que construyó, así como los ornamentos que adquirió para lucirlos en la inauguración. Además, hace hincapié en los serios problemas que enfrentaron durante su construcción por los constantes ataques de los apaches, pero también se ufana de haberla construido con sólo siete u ocho familias de indios, pero sin mencionar que en los pueblos de Tubutama y santa Teresa su pueblo de visita, radicaban ya veintiséis familias de españoles, mulatos y otras castas”, además, de la permanencia en Tubutama del Teniente Mayor, según consigna el informe del Obispo de los Reyes de 1784. Lo anterior confirma nuestro planteamiento de que en los pueblos de la Pimería Alta, durante la administración franciscana, se construían las iglesias con la presencia de población no pima, es decir, gente especializada u operarios como generalmente se les conocía, mientras que los hijos de misión seguían arando la tierra para mantener la economía de la misión y además la nómina de los operarios. Por otro lado, son interesantes los datos sobre las iglesias que antes del año de 1792, habían sido construidas como la de Pitiqui, Tubutama, Sáric, san Ignacio que ya estaba y que sólo se había reconstruido, mientras que por concluir estaban la de Cocóspera, que se finalizó alrededor de 1797 y san Javier del Bac. Por otro lado Caborca, según las cartas mencionadas por Luís Gómez Canedo, hacia escasos tres meses que se había iniciado su construcción, pero no fue hasta 1799, que dio inicio el proyecto hasta concluirse en 1809. Por otra parte la construcción de la iglesia de san José de Tumacácori, no pudo avanzar en gran medida, a pesar de que en 1798, se dieron los primeros pasos en la construcción y la implantación de la planta de cruz latina, motivado por las carencias de fondos en la misión el padre misionero se vio obligado a detener la obra. No fue hasta entrada la segunda década del siglo XIX, que se retomó el proyecto de reconstrucción con materiales de madera y tierra, además de la planta rectangular al estilo jesuita. Posteriormente, para 1828, de nueva cuenta, se retoma el proyecto de construcción de tipo cruciforme y bóveda,
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