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saluda, se le besa y se le inciensa. Es el centro de reunión, el centro de la congregación cristiana. A esta reunión exterior le corresponde una reunión interior de las almas y un recogimiento del alma, cuyo instrumento es el símbolo mismo de la piedra, uno de los más profundos, al igual que el agua o el fuego. El altar terreno tiene su sublimidad y su carácter sagrado de conformidad a su arquetipo, el altar celeste. Pues el altar de nuestros templos, es el símbolo terreno de ese arquetipo, al igual que la liturgia terrena, imita a la 302 liturgia celeste descrita en el Apocalipsis. Desde una perspectiva tradicional antigua toda arquitectura es considerada sagrada, ya que se reduce a la operación de la cuadratura del círculo o la transformación del círculo a cuadrado (ver figura 32). Para iniciar el trazo de la iglesia, se procedía primero a ubicar los puntos cardinales, sobre todo el oeste que es el lado a donde debía de quedar la puerta principal, o frente de la iglesia. El método tradicional instrumentado por Vitubrio, fue practicado en occidente hasta finalizar la Edad Media, el cual disponía clavar un palo en el centro del lugar escogido para la erección de la construcción. Alrededor de él, se dibujaba un círculo y se observaba la sombra que se proyectaba sobre él, la separación máxima entre la sombra de la mañana y la de la tarde indicaban el eje este- oeste y dos círculos centrados sobre los puntos cardinales del primero, indicaban por su intersección los ángulos del cuadrado, siendo esto la representación de la cuadratura solar. El círculo y el cuadrado, son símbolos esenciales metafísicos, que representan la perfección divina, bajo sus dos aspectos. El circulo o la esfera, en la que todos los puntos se encuentran a la misma distancia del centro, no tiene principio ni fin, representan la unidad ilimitada de Dios. Por otra parte, El cuadrado o el cubo, son la forma de todo cimiento estable, son la imagen de su inmutabilidad y eternidad. A un nivel inferior, la representación del círculo es la representación del cielo o de la creatividad del cielo o divina, que rige la vida en la tierra, que sería el cuadrado. Porque respecto del hombre la tierra es inmóvil y pasiva y se ofrece a la actividad del cielo. Aquí los órdenes son jerárquicos, la tierra es lo inferior, el cielo lo divino y lo rige, pero ambos conforman la esencia universal y en medio quedaría el hombre, que es el centro de esta creación. Esta 303 relación precisamente se simboliza por el signo de la cruz latina. Cuando el templo está correctamente orientado, con su eje principal o nave, que es un rectángulo cuadrado largo, que va del oeste- al este, el coro y el altar quedan de frente de donde salen los rayos del sol que alumbran a todos los hombres que vienen a este mundo. En sentido contrario, a la salida del sol, en el lugar de menos luz, se ubica la puerta, que representa el mundo profano o país de los muertos. Al entrar por la puerta y avanzar hacia 302 Ibíd., 93-95. 303 Ibíd., 26-27.

