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o mestizos. En muchos de los casos, el apellido corresponde a la actividad que realizan, o realizó alguno de sus antepasados o al lugar de donde procede como “vaquero”, “cocinero” “hortelano”, bueyero, caporal, Baroyeca, yaqui, etc. Mientras que en Guevavi algunos indios cuentan con apellido en lengua pima. 134 En la descripción de los informes podemos dar cuenta de que existe una clara división social entre los indios de la misión, en vista de que el gobierno indígena gozó de privilegios, a diferencia de los indios del común. Fernando Ocaranza, comenta que existía una diferenciación entre aquellos que se dedicaban a las labores del campo y los que habían logrado desarrollar una destreza manual especializada en la construcción, carpintería y herrería como bien se observa en la misión de San Ignacio en el año de 1787, proceso que se venía dando desde la presencia de los misioneros jesuitas, pero se agudiza en el periodo franciscano: Los indios que vivían en la misión tenían dos categorías: los hijos de la misión y los operarios. Se llamaba del segundo modo a los que trabajaban ahí, a jornal, pues no era suficiente para rendir todos los trabajos domésticos y de campo el número de los primeros, que iba disminuyendo paulatinamente. Los hijos de la misión fueron indios agrupados ahí, desde su fundación y que disfrutaban del reparto equitativo de bienes y productos comunales. Sus actividades eran conducir cartas del Real servicio, acudir a las siembras de comunidad, reparos a la iglesia y casas de la misión y cuidar los bienes que tiene esta misión con los otros vecinos de armas, que alquilados sirven pagando la misión su trabajo 135 a los segundos. Es de notar que la mano de obra especializada fue tomada en cuenta por los misioneros, al grado que tenían que pagarles con jornal, pero lo interesante es que el pago era parte del producto de las rentas de las temporalidades a los vecinos. El agregado de “vecinos de armas” supongo tiene que ver con los “vecinos” y “gente de razón” que vivían en los presidios y que cercano a San Ignacio se encontraba el de Terrenate y un poco más al noroeste el de Altar. En el aspecto poblacional, debemos tener claro que una de las políticas del gobierno español con la expulsión de los jesuitas, fue la creación de pueblos mixtos, con la idea de que los indios recibieran un trato semejante o igual a los españoles, que tuvieran libertad 134 AFSCQ. Padrones de las misiones de la Pimería Alta. Legajo 14, letra K, documento 7. 135 Ocaranza, 169.

