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Termina el capítulo cuando la anciana se desaparece en el horizonte. • Las tardeadas de Casanova El fragmento, que consta de seis páginas y media, se refiere a las fiestas que don Diego Casanova ofrece en su casa para un grupo de amigos entre los que se encuentran: don Néstor Ariza, el “yaquero”; Esteban Valenzuela, el boticario, también llamado don Carbonato, que era culto y tenía buena memoria, esto lo hacía “el sabio del pueblo”; Hilarión Acuña, heredero rico, “escribiente del Juzgado”, “con tufillo inconfundible a bacanora”; don Antonio Vega, era un próspero comerciante, padre de Juan “muchacho alegre, guapo y calavera” y de Luisa, la amiga de Lola Casanova. Algunas veces, Lola y Luisa formaban parte de la tertulia. En la ocasión que se describe, aparece también Indalecio, el niño seri que Ariza obsequia a Lola. La conversación en la velada gira en torno a los seris con el pretexto de la presencia del niño en casa de los Casanova. Dolores se interesa por la historia de la tribu y es cuando el autor utiliza a don Carbonato para dar una reseña histórica de este grupo indígena: La historia empieza cuando llegan los españoles a Sonora, platica acerca de don Nuño Beltrán de Guzmán, de Marcos de Niza, de Alvar Núñez Cabeza de Vaca, discute sobre el idioma de los seris y dice que “no tiene parentesco con ninguna de las lenguas habladas por los naturales de América” (p.42),así como de la concentración de estos indígenas en San Pedro Pitic y de la deportación a Guatemala de que fueron objeto. A través de las intervenciones de los personajes se dejan ver los diferentes puntos de vista que se tienen con respecto a la tribu: -Eso prueba mi tesis, señor Vega –dijo don Carbonato-; el indio es fácil de civilizarse, no basta sino un poco de caridad -No se haga ilusiones, mi buen don Esteban –respondió Vega- el indio se domestica, pero no se civiliza... estos seris están más cerca del animal que del cristiano (p.38) 183

