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telecomunicaciones, helicópteros, aviones especializados, así como entrenamiento para pilotos mexicanos para saber cómo rociar de veneno a los plantíos. Este programa incluyó por primera vez trabajo de inteligencia, mediante la creación de grupos policiales especializados (auspiciados también por Estados Unidos). La campaña herbicida probó ser sumamente eficiente; el gobierno retomó el control de zonas que anteriormente se consideraban fuera de su jurisdicción: México pasó de surtir el 85% en 1975 de la heroína al 30% en 1980; un éxito que 13 no se ha vuelto a ver, como lo demuestra, a la fecha , el informe de drogas en el mundo de la Organización de las Naciones Unidas, que hace una reseña del papel que juegan diferentes países en el esquema mundial del narcotráfico. Pero junto a este logro en la reducción de la producción de droga en México por parte del gobierno, salió a la luz pública las relaciones entre la delincuencia organizada y el gobierno. Un ejemplo de ello es el caso que consigna la revista Proceso, donde un rancho llamado “El Búfalo” ubicado en Chihuahua, propiedad de Rafael Caro Quintero, donde se sembraban cantidades industriales de marihuana, resultó que contaba con la protección de la guarnición militar de la 14 región . Investigaciones en el caso, establecieron la relación del jefe militar de la población de Jiménez con la tolerancia de estas actividades ilícitas. Caro Quintero pudo fugarse a Costa Rica, usando credenciales falsas del gobierno. Su relación con el entonces director federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla Pérez se develó cuando el capo fue detenido. La reacción de los grupos delictivos contra las operaciones del gobierno mismas que afectaban sus operaciones, fueron dispersar sus cultivos en pequeños sembradíos diseminados por amplios territorios de difícil acceso, dificultando el actuar del gobierno. 13 http://www.unodc.org/pdf/WDR_2005/volume_1_web.pd, consultada el 3 de julio de 2005. 14 Proceso, no. 1060, p. 10, 23 de febrero de 1997. 52

