Page 86 - ::El Colegio de Sonora :: Repositorio Documental ::
P. 86
terruño, y de esta forma se veían obligados a “ganarse la vida como emigrantes y a reelaborar su posición en la sociedad, integrándose en nuevas redes sociales” (Hausberger 2011, 83). Esto parece coincidir con lo expuesto por Jesús Usunáriz Garayoa, quien afirma que esta “severa legislación familiar”, vigente en las “vascongadas” y en Navarra forzaba a … los segundones, excluidos ya no sólo de la propiedad, sino incluso de la permanencia en el solar, a una redefinición de su posición social, de su status propio, a fraguar su futuro bien con un matrimonio, más o menos ventajoso, u optando por la carrera eclesiástica, la toma de estado, bien mediante la integración en la administración o en la milicia, bien por la emigración hacia las capitales castellanas y andaluzas y, por supuesto hacia América (Usunáriz 1992, 24). Manuel Bustos Rodríguez señala que los vasco-navarros en Cádiz lograron consolidar “un influyente grupo en el Consulado y una presencia cualificada en las flotas de Indias”, debido en parte a su “sistema hereditario”, que a diferencia del sistema castellano, no admitía “la división de la propiedad entre los hijos” (Bustos 2005, 137). Por su parte, Carmen Castañeda señala que “para el hombre vasco de esa época era esencial evitar la división del suelo, por lo que conservaban el tipo de familia troncal con indivisión del patrimonio junto con un alto grado de solidaridad familiar” (Castañeda 1998, 167). No obstante, el sistema hereditario de los vasco-navarros que aparentemente favorecía al hijo varón mayor, también parece haber propiciado la migración hacia América por parte de los primogénitos, pues como asevera Jesús Ruiz de Gordejuela Urquijo, el mayorazgo llevaba implícita “la enorme responsabilidad que recaía en el mayor de los hijos varones, al hacerle responsable del futuro de la casa y de la familia” (Ruiz de Gordejuela 2011, 40). En este sentido menciona que en los lugares del territorio vasco-navarro donde el mayorazgo estaba bien consolidado, era común que el hijo varón mayor emigrara desde los 12 años de edad, con la consigna de acomodarse en el comercio, para estar en posibilidad 85

