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Otros factores que impulsaron la migración montañesa son expuestos por Tomás Pérez Vejo. Este autor hace una distinción entre dos modelos migratorios, el moderno, que consiste “en éxodos de supervivencia”; y el de Antiguo Régimen que era ejecutado “por grupos más o menos acomodados con el objetivo de ocupar puestos administrativos y comerciales”. En consecuencia, señala que en el proceso migratorio de los montañeses se observan ambos modelos (Pérez 2007, 200). Además, expone que la emigración de los montañeses tenía su origen en la familia, pues explica que este proceso comprendía a pequeños propietarios rurales de la orla montañosa del norte de la Península, cuyos hijos habían estado, desde los inicios de la Edad Media, abocados a la emigración, primero a Castilla, después a Andalucía y finalmente a América. Una emigración que cumplía el doble objetivo de no dividir la limitada propiedad familiar y a la vez contribuir al mantenimiento de la casa como entidad económica y simbólica (Ibid, 200-201). Tomando en cuenta lo expuesto sobre los vascos y montañeses, se observa que existen varias similitudes entre los factores que impulsaron los procesos migratorios de estos dos grupos. Ambos correspondían a una tradición marinera y migratoria; procuraban la indivisión de la propiedad; tenían recursos limitados en sus territorios; atravesaban por una crisis económica; veían a la migración como un asunto grupal; y buscaban el ascenso 50 social. Por lo tanto, ambos parecen haberse apoyado en argumentos históricos, que los hicieran destacar de los demás pueblos españoles, y de esta forma obtuvieron privilegios. Además, aunque étnica y culturalmente los vascos y montañeses eran diferentes, y hablaban distintos lenguajes, es posible que en ambos casos sus idiomas les otorgaran cierto estatus. 50 Otra similitud entre ambos grupos era la distribución agraria, pues en el territorio vascongado, “la mayoría de los campesinos era dueño de sus tierras”. Mientras que en el territorio montañés no abundaban las “grandes propiedades” y había vastas extensiones de tierra comunal (Brading 1975, 150). 88

