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económicos, sociales, institucionales e ideológicos y no únicamente técnico-científicos. Abric (2001:195) se pregunta si las representaciones y prácticas están ligadas indisociablemente, y más aún, si las prácticas sociales determinan las representaciones o viceversa; la respuesta es que no se pueden disociar la representación, el discurso y la práctica porque forman un todo, por lo que resulta vana la pregunta acerca de si la práctica produce la representación o es a la inversa. Sin embargo, “las representaciones sociales son aprendidas como un sistema que presenta aporías, conflictos y hasta contradicciones, pero constituyen un sistema de expectativas […], siendo la práctica donde la representación se realiza y se modifica” (Menéndez y Di Pardo 1996:54). Las prácticas no necesariamente se reproducen tal cual como la representación, es decir, no se hace ni mecánica, ni idénticamente lo que se piensa. Aunque la representación sea una guía para el actuar en la práctica, y que debiera operar en términos funcionales-intencionales, esto no sucede así, pues tiene que ver más con las circunstancias en las que se propicie el evento. En el marco de la antropología médica, las representaciones sociales y prácticas se resumen en el concepto de saberes (ibid. 1996:53), como un concepto que intenta sintetizar lo que piensan y hacen las personas. De acuerdo a estos autores, “este concepto supone asumir la existencia de un proceso de síntesis continua que integra aparentes incongruencias a partir de que lo sustantivo es el efecto del saber sobre la realidad” (op. cit. 1996:58). Al respecto, Osorio (2001:9) agrega que dentro del saber popular se identifica al saber materno como “la forma en que las madres entienden y atienden los padecimientos de sus hijos”. En su trabajo ella destaca tres tipos de saberes maternos: en primer lugar, los saberes etiológicos y preventivos (ibid:131-132), que tienen que ver con la causalidad y prevención, es decir, qué estilos de vida y factores de riesgo influyen más para que se propicien las enfermedades, pero 34

