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misma. La diferencia en la educación sexual que han recibido en su casa, permite que se intercambie información que por un lado controla la sexualidad, pero también permite el ejercicio de derechos como el acceso a la información. Aunque esto no significa que la mayoría de las veces sea una fuente confiable de información, Sofía y Ana nos platican sobre la información que intercambian entre pares: “Pues eso de que se viene adentro, algo así, de que, de que tuviera cuidado en eso, de que siempre use condón, eso me dice una amiga” (Sofía) “Tengo amigas que no saben nada, nada, o les pregunto y ellas siempre me preguntan a mí, siempre” (Ana) La diferencia entre las pláticas de amigos y amigas estriba en que las mujeres confieren mayor seriedad a la temática que los hombres, y se preocupan más por la sexualidad de las amigas. Este tipo de capital social que tienen las mujeres, les permite resolver dudas e intercambiar información novedosa para ellas. “Nosotras somos cuatro amigas muy unidas, y siempre platicamos de eso (sexualidad) y las otras tres así de que ¿por qué hablan de eso? y como que no les gusta (risas), ustedes se la pasan hablando de eso y dicen ellas: ve de lo que están hablando ya saben más cosas que nosotras y así (risas). Nosotras platicamos de que; mira lo hice así (Y: ¿cómo?): no pues así de alguna manera, de posturas, de teniendo relaciones y que lo hicimos de alguna manera, y ellas así de que ve lo que están hablando, cuando a lo mejor ya han hecho más cosas (Y: ¿platican mucho de eso?): sí, somos cuatro las que hablamos y otras tres se ríen mucho pero las otras cuatro hablan de cosas como: ¡ay fíjate que hice esto e hice lo otro!, sobre relaciones (…). Pues sobre todo así de que... ayer fui a la casa de mi novio, hicimos el amor y lo hicimos de esta manera, y nos pasamos tips de que, hazlo de esta manera, ¿cómo te gusta más hacerlo? No pues yo arriba, no pues que yo abajo, y yo, ay ¿neta? Pero, también agarramos rachas, no creas que nomás platicamos de eso, la semana siguiente volvemos a hablar de eso, y decimos: lo hice como me habías dicho. Siempre aprovechamos cuando estamos en un salón, que no hay nadie y empezamos a hablar, en eso sí nos cuidamos mucho, porque has de cuenta, entre nosotras sí decimos las cosas, pero no se las decimos a nadie más” (Rosa) La confidencialidad de la información y experiencias permite que se establezcan lazos de confianza entre las amigas. Los hombres tienden a recurrir a sus amigas mujeres para 119
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