Page 45 - RED001104
P. 45
rebeldes), o se pueden exogenizar en actores fuera de la arena política nacional (terroristas
internacionales, etcétera); cualquiera de las dos versiones buscan liberar de responsabilidad
al gobierno, mediante la construcción de “enemigos”, al cual se le atribuirán ciertas
características que sirvan a los objetivos gubernamentales, buscando posicionarse como los
“controladores de la crisis”. La intención es fortalecer la legitimidad y el apoyo (véase la
actuación de George Bush y Gulianni ante los eventos de 9/11). El discurso se puede leer en
las siguientes líneas: “Sí, el evento es grande, grave y urgente, pero no es nuestra culpa, por
lo tanto todos necesitamos mantenernos unidos para superar esta infortunada tragedia y a
este terrible adversario”.
El tipo de responsabilidad que se le atribuye al gobierno es difusa, pues aunque se le puede
acusar parcialmente de no haber podido evitar la catástrofe, los gobiernos se alzarán como
los responsables de defender a las víctimas, en el papel de proteger la integridad de las
personas ante la adversidad, y si para tal efecto se necesitan cambios en las políticas se darán
“sólo para el bien de los ciudadanos” y dentro del control gubernamental, sin alterar el Statu
quo. Este marco también puede construirse después de haber manejado el marco 1 y haber
perdido el control, porque no fue creíble. Como medida se buscará dirigir la responsabilidad
hacia algún agente externo y se tratará de centrar un efecto de causalidad (los agentes
externos buscaban ciertos objetivos “por lo tanto hicieron tal acción”).
El manejo del miedo juega un papel sustancial en la comunicación de este marco, ya que en
situaciones de crisis, pero especialmente en presencia de una amenaza, lo racional pasa a
segundo término. Se trata de la gestión un miedo irracional a partir de una posición específica,
esto es porque una respuesta afectiva a las crisis altera la manera en la cual la información es
procesada, recibida y evaluada e incorporada a las atribuciones de responsabilidad (Rae &
Maestas, 2014).
45

