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El manejo oportunista pretende que se den juicios no por su calidad o su valor intrínseco,

                  sino por la real o supuesta filiación política de sus creadores, o bien, según sus propósitos


                  (Krause, 2012). En otras palabras, la argumentación en términos de manejo oportunista será

                  falaz y por lo tanto falsa, apelará directamente a las emociones tratando de causar ciertos


                  sentimientos para el rechazo o la aceptación de ciertos actores; no buscará su razonamiento,

                  ni su comprobación. Esto, como se mencionó antes, hace que el aprendizaje después de las


                  crisis no sea factible. Por otro lado, la literatura de las gestiones de los desastres afirma que

                  los manejos oportunistas tienen más probabilidad de darse en ciertos contextos, la cultura

                  política y administrativa jugarán un papel crucial.


                  Olson y Drury (1997) argumentan que el manejo oportunista de las catástrofes generalmente

                  ocurre en países donde se considera que la respuesta de gobierno fue insuficiente, cuando


                  hay víctimas fatales y cuando éstas, y la cantidad de pérdidas materiales, se consideran altas

                  y evitables presuntamente a causa de la ineficiencia de los gobernantes.


                  Los estudios indican que en aquellos países que comparten ciertos rasgos que caracterizan,

                  generalmente, a las  democracias  en vías de desarrollo, es más probable que una catástrofe


                  pueda  manejarse  de  manera  oportunista,  ya  que  los  grupos  opositores  se  aprovechan  de

                  situaciones que puedan revelar condiciones de mala operatividad, corrupción, negligencia,


                  un débil estado de derecho y  vulnerabilidad (Achen y Bartels ,2004 ),  (Healy y Malhotra

                  2010 ), (Alehrup (2013), (Chun-Ping, &  Berdievb, 2014).

                  La desinformación y la ignorancia son los principales ingredientes que permiten y reproducen


                  el manejo político oportunista, por tal razón, Williamson (1985) argumenta que las reglas y

                  las normas sociales de los contextos donde se da el manejo oportunista, también colaboran a


                  su existencia y ayudan a su reproducción. Estos comportamientos representan un riesgo para

                  cualquier sistema democrático  (Boin, Maconell, & Hart, 2008), porque  implican el uso de


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