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del PRI, Alfonso Elías Serrano, apoyado y designado por él mismo, sin embargo, ese triunfo
nunca llegó. Su discurso político como gobernante versó sobre la promoción de un “nuevo
PRI”, que irónicamente se contraponía al hecho de que solamente el PRI había ocupado la
gubernatura en Sonora hasta ese momento. En efecto, ya con la gubernatura ganada, intentó
reconfigurar la política al interior de su partido y su estilo de gobierno se reconocía dentro
de un estilo autoritario (Poom, 2009), mediante el cual se imponían muchas de las decisiones
relacionadas con las políticas pública y sociales. Aun así, su obra de gobierno se calificaba
como exitosa en las altas esferas empresariales, se le reconocía por haber realizado obras
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significativas , también como un líder empresarial y se vislumbraba con un exitoso futuro
político, respaldado por importantes grupos empresariales del norte.
A lo largo de su gestión, Eduardo Bours ya había atravesado por otros asuntos ríspidos que
comprometían la calidad de su gestión como gobernante, mediáticamente se vinculó a sus
empresas, en especial a Bachoco (distribuidora de pollo y huevos), con grupos del crimen
organizado y distribución de drogas; se especuló sobre su papel en el secuestro o desaparición
forzada del reportero del periódico El Imparcial, Alfredo Jiménez Mota, quien cubría temas
de narcotráfico y política, donde estarían involucrados personajes del gobierno de Bours; se
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le relacionó con un fraude en la venta de una empresa ; y se le cuestionaba por una deuda
pública por más de 11 mil millones de pesos, cuyo mayor monto se realizó a través de un
millonario crédito concedido por Banorte en el 2008 para un megaproyecto de infraestructura
9 Obras como el Boulevard Paseo del Río Sonora, la Marina de Guaymas, el arribo de cruceros a la misma, el
Centro de Integración de Procuraduría de Justicia, el delfinario, los distribuidores viales en varios municipios
del Estado, entre otros.
10 En el año 2003 vendió la empresa Del Monte al empresario chileno Mohamed Abu-Ghazaleh en una
cantidad menor a su costo real. El argumento de la demanda se basaba en que Abu-Ghazaleh había pagado
un soborno de 320 mil dólares al exgobernador sonorense por la adquisición de la empresa.
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