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(permanentes  y  extraordinarias)  para  combatir  a  la  enfermedad  se  destacaron  por  ser

                  limitadas y de pobres resultados.


                         Con fines expositivos, el capítulo está organizado en cuatro apartados. El primero

                  hace un balance de los efectos demográficos de la epidemia de 1885-1888, identificando sus


                  particularidades. En segundo lugar, se analiza la presencia de la viruela durante el lapso 1894-

                  1897, años en los que provocó fallecimientos, pero no con los niveles de los brotes previos,


                  situación  que  marcó  una  tendencia  que  se  mantuvo  hasta  el  periodo  revolucionario.  Se

                  revisan las principales acciones sanitarias emprendidas durante las últimas dos décadas del

                  siglo XIX, con el objetivo de localizar elementos que permitan construir una explicación del


                  proceso de control de la enfermedad experimentado durante este periodo. Finalmente, se

                  presenta un balance de la presencia de la viruela a lo largo del periodo de estudio, a manera


                  de cierre del capítulo y colofón de esta tesis.




                  6.1. Dimensión demográfica de la epidemia de 1885-1888

                  Ocho años antes los habitantes de Sonora había experimentado una epidemia de viruela que


                  provocó la muerte de 724 personas. Inició en la ciudad de Álamos en el mes de diciembre de

                  1875 y después de atacar distintas poblaciones, el último caso se registró en agosto de 1877,


                  en la villa de Magdalena, en la frontera norte. La ruta de la epidemia de 1875-1877 fue similar

                  a la de brotes previos, de sur a norte.

                         La  viruela  regresó  a  Sonora  con  tintes  de  tragedia  entre  1885  y  1888,  con  una


                  secuencia de contagio tradicional, precedida con brotes en los estados vecinos del sur y del

                  este. Los reportes que se tienen de Sinaloa indican que luego de la epidemia de 1874, que


                  atacó todo el estado, la enfermedad “continuaba cobrando muchas víctimas”, pero no se

                  señala un brote relevante durante estos años (Valdés 1991, 123-125). El panorama sonorense


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