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Los datos anteriores aportan la idea que la población pima fue estable, pero precisar los años de residencia de las familias es un tanto difícil, si consideramos que los padrones son distantes uno del otro, así como tampoco podemos señalar cuántas o cuáles familias permanecieron después de 1801, por no contar con los padrones posteriores. Con respecto a los pobladores denominados como “gente de razón” y castas, como ya hemos mencionado, aparecen avecindados en la misión de Cocóspera antes de 1796, bajo la administración del padre Juan de Santiesteban. En el año mencionado fueron empadronados 16 familias clasificadas de manera general como “gentes de razón” sin especificación del grupo étnico y 5 familias de yaquis con apellidos Bocomea, Bocopicio, Apodaca, Boli y Acamea. Para o antes de 1801, las 16 familias avecindados se reducen a sólo 4 de las cuales los de apellidos Retes, León y Salazar son mulatos, mientras que los Montaño son ópatas. Con respecto a las familias yaquis, permanecen también 4 con los apellidos Bocomea, Banouna, Boli y Hernández. En el padrón se menciona que un indio ópata esta casado con una mulata, el resto de los casados aparecen unidos con los de su misma etnia. Con respecto a los indios de misión encontramos dos matrimonios de indios pimas con mulata y otro pima con una india yuma. De la presente información podemos resumir que la presencia de avecindados en la misión como la “gente de razón” y castas estaban como operarios o población flotante trabajando en la reconstrucción del templo de Santiago de Cocóspera (ver figura 17).

