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de pacificación y pacificados permeando el intercambio y asimilación de elementos distintivos de grupos con diferente ideologías y formas de vida cuya interacción continua e intencionada del grupo europeo, se impusieron sobre los “otros” a instancias de todo tipo de resistencia para la conservación de su tradicional forma de vida, logrando una adaptación de lo nuevo con lo tradicional, teniendo como resultado formas distintas de comportamiento social. La realización de estudios para conocer el comportamiento social y cultural de la población natural de las comunidades ante el embate colonizador, así como los procesos de administración espiritual y material de la administración misional, hace necesaria la consulta de las fuentes documentales de la época, como informes, comunicados, padrones, inventarios, disposiciones legales, planes, proyectos, que describan o den cuenta de las relaciones sociales entre los pobladores o como deberían ser estas. Se debe de tomar en cuenta también las actuaciones de los indios, que van en contra o en beneficio del sistema de gobierno impuesto, como rebeliones, manifestaciones escritas o representaciones simbólicas, peticiones y agradecimientos de los indios o a través del misionero que en este caso actuaron como tutores de los naturales. En nuestro caso los padrones de población de 1765, 1768, 1772, 1784, 1801, 1818, 1819 y 1820, fueron de utilidad para conocer los perio2 y dar cuenta a detalle del recuento y las tendencias de disminución y aumento de la población india que habitó la provincia de Sonora, conocer el proceso de su transformación social y cultural al ponerse en práctica el nuevo proyecto de evangelización y administración en los pueblos por el imperio español, mediante la mediación de la orden franciscana y las instituciones misionales. Sirvieron también para conocer la cantidad y calidad de los bienes materiales de las comunidades, consideradas indicios del avance cultural y económico en que se encontraban, así como de sus avances o retrocesos a través de los años. De entrada podemos concluir que en la provincia de Sonora y Sinaloa se establecieron tres formas administrativas. Primero en la región de Sinaloa y parte sur de Sonora se administraban doctrinas secularizadas, es decir bajo la figura del Obispado de Durango,
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